Las mujeres de Puente Madera, Oaxaca.

Biluuza ti ridxi
ndaani’ yánilu’.
ti ridxi naxiñá’
guizá’ dxichi
bitubi lu luuna’[1]. 
Huadxi que  ziyava: Fragmento
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 Las extensiones de tierra esperan ociosas el temporal, sobre el camino se aprecian los campos amarillos poblados por apenas unos cuantos animales. Milpas sedientas dobladas bajo la inercia del sol. Respirar el aire caliente remite al asfalto que arde bajo los pies. Por momentos, el viento esparce la ceniza de los campos ennegrecidos, un día antes ardió el pastizal, grito urgente, señal de digna rebeldía. Puente Madera es uno de los puntos que media la carretera entre Tehuantepec y Juchitán. Dentro del territorio perteneciente a San Blas Atempa han desarrollado sus modos de vida, han adecuado sus necesidades a temporalidades extremas.

Las mujeres de Puente Madera se dedican a la venta de totopo para sustentar a sus familias, sobreviven al amparo del Cerro Igú y la zona de El Pitayal, arboleda natural que provee de animales de caza y de leña para los comizcales, hasta cinco o seis en cada casa. La falta de lluvia las obliga a comprar el maíz, costo que asumen por inopia, “ni en la refinería hay trabajo, nuestros maridos trabajaban en las compañías de la construcción, ahora ni eso, del totopo vivimos, quién va a comprar si todo mundo quiere vender”. Expresan con franqueza una dolorosa verdad: “Si las mujeres no trabajamos, no comemos”.

Visitar a las mujeres en su hábitat es adentrarse a ese universo femenino que se teje en complicidad con las otras, manejan los mismos códigos y saben que son parte vital del entramado social-comunitario al que pertenecen. Construyen en colectivo los rituales en torno a sus espacios cotidianos, reconocen su pesada y significativa labor con alegría y hasta con picardía: “cuando el señor no tiene trabajo, hay que estar todos los días sobre el comizcal desde las tres de la mañana hasta las diez de la noche, una cae rendida y ya ni siente cuando el marido entra ni cuando sale”

Los días se van uno sobre otro y ellas renuevan sus esperanzas sobre el maíz que reproduce todo un estatus cultural: el totopo que mercan en las plazas sabe a misa de maíz nuevo y sal. Sobre sus cabezas las tinajas que transportan el sustento, sus caderas cadencia y alegría de su origen de faldas multicolor al vuelo.

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De pie bajo el inclemente sol de abril, mujeres, hombres y niños retan con la mirada, la rabia se trasluce en sus gestos, en su palabra: “La comunidad quería participar en el desalojo de las maquinarias pero no quiso la persona de gobierno que se comprometió con nosotros, es una burla, las maquinarias están quitando más tierra a marchas forzadas, se van a acabar el cerro, ¿cuántos años está el monte para sacar leña y no se acaba?”.

Conflictos como la devastación del paraje El Pitayal, la explotación del cerro Igú, el encarcelamiento de sus autoridades comunitarias y la agresión por parte de la autoridad de la cabecera municipal, han fracturado sus dinámicas cotidianas. Su autoridad comunitaria emitió un grito de auxilio y ellas respondieron. Han dejado de cocinar para sus familias, de preparar a sus hijos para la escuela, de limpiar la casa, lavar la ropa o salir a mercar sus productos en Juchitán, Tehuantepec o Salina Cruz.

Las mujeres de Puente Madera retan la inercia del tiempo y se dividen entre la cocina comunitaria y las guardias en la carretera. A la par de los hombres hablan, ven, escuchan, se expresan en Didxazá: “no queremos la eólica, dónde vamos a recoger leña, donde vamos a ir por animalitos cuando no haya qué comer”. Se duelen por saberse fuera de un sistema que pareciera que las considera sólo cuando son útiles para sus fines: “aquí vienen cuando quieren el voto, nos  traen migajas de despensa, nos abrazan para después olvidarse de nosotros, no les importa nuestra cosecha, no les importa si muere uno, si mueren dos, si mueren tres, no importa. Derechos humanos no es para los pobres, nosotros no tenemos derechos de nada. No saben de qué estamos viviendo, por eso estamos luchando, porque no queremos ir a otro lado a vivir”.

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Expresan en su lenguaje llano sus impotencias, saben que el mal gobierno poco o nada se preocupa por sus vidas sencillas. Donde ellas y ellos ven expresiones de vida, el capital ve recursos aptos de explotación sin considerar sus necesidades. El sistema gubernamental las vuelve estereotipos y pretexto para la implementación de sus programas sociales con el que ceban su falso concepto de “desarrollo”. Lucran con su pobreza. Ellas se niegan y generan sus propias opciones fuera del régimen que insiste en el intento de absorberlas como estadísticas.

Las muchachas y muchachos tienen oportunidad de estudiar en su comunidad hasta secundaria, después son pocos los que siguen su formación académica, la mayoría se integra a las dinámicas de trabajo: “nuestros hijos son campesinos como nosotros, cuando quiere estudiar se vende el borrego para darle estudio, cuando no se puede se van al monte a trabajar”. En el peor escenario se vuelven la carne de cañón que ceba la refinería, donde sólo emplean a los de planta y a los transitorios los obligan a hacer militancia y les dan contratos muy cortos que no garantiza la mínima protección laboral a su fuerza de trabajo.

El Istmo de Tehuantepec refleja en su geografía una amplia biodiversidad, sin embargo, más importante todavía es su diversidad cultural[2]. Por siglos, en este territorio han convivido numerosas culturas que a la fecha siguen replicando en sus usos y costumbres la cosmovisión de las culturas mesoamericanas y su relación con los elementos naturales, sus modos de vida nutren, además de sus referentes culturales, los ecosistemas que los rodean, respetan los ciclos y los tiempos de la naturaleza. Su lucha ha sido larga, primero por la explotación de su fuerza de trabajo, ahora, contra la hidra voraz y deshumanizante que no deja de reproducir megaproyectos: eólicos, minerías y gasoductos. El capital prescinde de todo lo que no represente una ganancia.

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El conflicto generado por la entrada de un megaproyecto que pretende devastar el cerro Igú continúa. En respuesta, varias comunidades zapotecas de San Blas Atempa se han dado la tarea de defenderlo. Por el momento se ha levantado el espacio de resistencia que instalaron a la altura de su comunidad, pero los pueblos siguen organizándose. Ellas, ellos emprendieron la travesía que históricamente hacen los pueblos del Istmo, dejaron de manifestarse en la carretera y decidieron que caminara la palabra, llegaron a la verde Antequera, allá donde el ruido y el cemento le han puesto precio al viento del Istmo. Apuestan porque sus pasos den certeza a sus exigencias.

Inverosímil: quince días tiene la promesa de que en quince días resuelven su conflicto o se tienen respuestas a sus interrogantes. Las mujeres de Puente Madera ya saben del discurso de los que se asumen como poderosos, los hombres crispan los puños, los jóvenes contienen la respiración. La madre tierra, sufre, se convulsiona y absorbe pacientemente la violencia irracional que la rodea.

Las comunidades indígenas del Istmo de Tehuantepec han sido las más golpeadas por las dinámicas de despojo y marginación desde que los megaproyectos extractivistas empezaron a tomar como botín sus tierras, si uno revisa la geografía hay un antes y un después evidente, los cambios en la infraestructura son significativos, no así los cambios sociales,  al contrario de lo prometido por los corporativos, la economía local y el tejido comunitario se ha desgastado de tal modo que los empobrecidos son cada vez más y con menos posibilidades ante las dinámicas que se gestan desde el capitalismo y su lógica de consumo.

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La mujer zapoteca ha impulsado la lucha social de los pueblos originarios en contra de quienes invaden su territorio. Las mujeres de Puente Madera tienen la fuerza, la decisión y el valor que las caracteriza como guerreras de herencia milenaria. Se rebelan, rompen con la lógica consumista, se autosustentan y generan solidaridad comunitaria. Son parte de la fuerza matriarcal que sostiene parte importante de la economía local. Son muestra viva de que la cultura es una constante que se reproduce más allá de las instancias gubernamentales. Ellas saben y se reconocen como el eje que articula la dignidad de sus pueblos. Han ofrecido su palabra a la tierra y ahí estarán, siempre de pie para defenderla.

Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A.C. (CDH-TEPEYAC)

 Red de Defensoras y Defensores Comunitarios de los Pueblos de Oaxaca (REDECOM)

Mayo del 2017.

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[1] Víctor Terán. Fragmento. Caía la tarde: “De tu garganta un grito quebrado, un grito rojo todo entero rodó sobre la cama”
[2] “[…] estas sociedades se han relacionado con su entorno, creando conocimiento sobre él y transformándolo de tal suerte que podemos decir que el entorno natural del Istmo es una construcción cultural y que la cultura es una construcción que tiene una relación estrecha con la naturaleza del área geográfica en cuestión” A. Saynes, Istmo de Tehuantepec: un paisaje biocultural construido históricamente. http://bit.ly/2quT14ERecuperado el 02 de mayo del 2017.

Descargar en versión PDF: Las mujeres de Puente  Madera, Oaxaca.

Bachillerato Comunitario Quiechapa expresa su consternación y su indignación por los hechos ocurridos el día 22 de abril.

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San Pedro Mártir, Quiechapa, a 24 de abril del 2017.

COMUNICADO

A los habitantes de la comunidad

A las organizaciones civiles

A las autoridades correspondientes

A las poblaciones vecinas y a la población en general del Estado de Oaxaca

El Bachillerato Comunitario Quiechapa expresa su consternación y su indignación por los hechos ocurridos el día 22 de abril, donde un grupo de personas pertenecientes a la comunidad de Santiago Lachivía invadieron territorio y encañonaron a habitantes de nuestra comunidad que habían ido a recoger leña, ante esta situación, parte de la población, mujeres y hombres asistieron al lugar donde fueron atacados por los habitantes de Santiago Lachivía, resultando tres personas muertas en el lugar y heridos de gravedad , de quienes posteriormente fallecieron dos.

Como bachillerato, consideramos nuestra responsabilidad hacer énfasis en que los primeros reportes que se dieron a conocer presentan errores de precisión, debido a que se habla de un enfrentamiento, cuestión que los habitantes desmienten, pues quienes acudieron al auxilio de su gente, iban completamente desarmados y no respondieron en ninguna forma a las agresiones perpetradas por los invasores.

Dentro de las personas asesinadas se encuentra el señor Camilo Daza, padre de nuestro compañero Sergio Daza, coordinador del Bachillerato, nos sumamos al sentimiento de rabia y al dolor que embarga a su familia, a quienes expresamos nuestra solidaridad, sabemos que el Dios que es padre y madre acogerá dentro de su infinita ternura a su señor padre y a todas las personas asesinadas en estos terribles hechos.

La gente de la comunidad, a pesar de su profunda pena, toman fuerza del dolor y se pronuncian por la solución de los conflictos raíz de estos hechos. Las madres y los padres de familia de nuestra escuela, piden que las muertes no queden en la impunidad, y expresan:“que nuestros muertos sirvan como mojoneras y que esta situación valga para que se respeten los límites del territorio que abarca la comunidad de Quiechapa”.

Por nuestra parte, como Bachillerato, expresamos infinita gratitud a las organizaciones civiles por el acompañamiento a nuestra comunidad, nos solidarizamos con las familias que en estos momentos viven su dolor y despiden a sus seres queridos, y con las familias que tratan por todos sus medios que los heridos reciban la atención médica adecuada, entre las cuales se encuentran exalumnos y padres de familia de nuestra escuela. De la misma manera, exigimos a las autoridades correspondientes que hagan cumplir los protocolos que exigen la señalación y detención de los culpables, y requerimos las medidas cautelares pertinentes para evitar más ataques hacia nuestra comunidad.

Comité de Padres y Madres de familia y

Equipo de Maestros del Bachillerato Comunitario Quiechapa.

Descargar comunicado: Bachillerato Comunitario Quiechapa expresa su consternación y su indignación por los hechos ocurridos el día 22 de abril 2017.

Por quién doblan las campanas.

“Por quién doblan las campanas”

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¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?

Tehuantepec, sábado ocho de abril, la caravana que da resguardo a una campana emprende el camino, guiados por el padre Arturo y la autoridad comunitaria. La presa de Jalapa del Marqués se hace visible justo por su falta de agua, a pesar de la sequía el paisaje acompaña la mirada sobre los campos de maguey, las jacarandas y bugambilias que sobreviven bajo el inclemente sol y acampan a ambos lados de la carretera para dar refugio a los viajeros y su tregua al camino, campo atardecido de reflejos. El camino que se recorre desde la cuna de la inmortal Sandunga hasta la comunidad “Llano Santiago” está situado sobre la sinuosa carretera que media entre el Istmo y Oaxaca, luego una desviación apenas visible en el camino, un letrero indica: Santiago Vargas.

¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?

Cuarenta minutos de navegar sobre las piedras rodeados por la agreste espesura del bosque ávido de lluvia. El camino sube casi sobre las nubes para luego bajar en despoblado. A lo lejos se dibujan tímidas las casas de adobe y teja, ideales para refrescar el bochorno de la tarde. Los surcos en la tierra dan cuenta de la lucha, la falta de agua amaina pero no quiebra el verde espíritu de la naturaleza ni de la gente que vive de lo que siembra. El caldito de pollo que ofrece la familia del agente de la comunidad nos regala fuerzas y nos da la certeza: entre los empobrecidos encuentra uno las mayores expresiones de gratitud, no dan de lo que sobra, siempre entregan lo que tienen sin titubear.

¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?

Minutos antes de las seis el primer repicar de la campana despide la tarde, el Obispo Emérito, caminante de los pueblos, hace sonar los trescientos kilos de bronce que cimbran los corazones de las y los habitantes de Santiago Vargas. La alegría se hace presente en todas y en todos, la promesa hecha por el padre se ha cristalizado en el intenso tañer. “Ahora sí tenemos campana que avise de la necesidad de estar juntos en tiempos de fiesta, de alerta en los tiempos aciagos y gratitud a la madre tierra por las cosechas”, se comparten las voces entre la multitud.

¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?

Domingo de ramos. A las diez de la mañana tres repiques congregan a la comunidad, junto al arroyo se celebra la palabra; el padre Obispo agradece la presencia de todas y todos y expresa su alegría por estar presente en esta fecha significativa en la comunidad que sabe y encuentra en la figura de este hombre de más de noventa años la respuesta a sus preguntas. Se bendicen las palmas y se encaminan los pasos de la peregrinación hacia la capilla, encabezados por el padre, niñas y niños entonan cánticos y elevan sus ramos, la fe se manifiesta entre la gente, entre las voces que repiten con fervor: ¡Viva, viva Cristo Rey!. En la eucaristía, se expresa la frescura y creatividad de la homilía, el padre oficia a la par de quienes lo atienden, los mira a los ojos, les habla desde la mística del corazón, los que oyen, saben, tienen la certeza, el compromiso de la fe es con ellos, con la gente que sabe amar y se saben correspondidos, las mujeres sonríen cuando les dice: “siéntanse afortunadas porque ustedes son especiales para el Señor, una mujer fue la primera en ver a Cristo resucitado, así que sépanse especiales, mujeres”. Después de la misa, ¡la bendición de la campana!, el padre Obispo hace algo inusitado -una hilera de niñas y niños- y cada uno pasa con alegría a repicar la campana con todas sus fuerzas. Para el mediodía la celebración del pueblo, tamalitos de frijol y agua de horchata para el calor; de postre, los mangos que el Obispo ha llevado para compartir.

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Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.

Santiago Vargas es una comunidad pequeña, formalmente organizada a partir de mil novecientos ochenta, se dedican principalmente al cultivo del maguey y de hortalizas que comercializan en las comunidades cercanas. Sus habitantes eran jornaleros que trabajaban las tierras que pertenecían a caciques locales y que gracias a la ayuda y orientación del padre Obispo, pudieron adquirir a sus propietarios para convertirlos en tierra comunal que ahora comparten para la siembra. En este tiempo, a pesar de la sequía, riegan sus cultivos con la adecuación del terreno que construyeron (técnicas de captación de agua) esperan que el temporal no tarde, porque el agua está por escasear. Las mujeres y los hombres de esta comunidad son personas sencillas comprometidas con su trabajo, han construido la mayoría de la infraestructura de la comunidad con su esfuerzo propio y con el acompañamiento del Centro de Derechos Humanos Tepeyac.

Ninguna persona es una isla, la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.[1]

Este jueves y viernes Santo, el Obispo Emérito Arturo Lona Reyes siguió compartiendo con la gente de Santiago Vargas el pan ácimo y la fe en que los rituales que alimentan el espíritu también forman parte vital de las comunidades que replican con convicción verdadera sus expresiones místicas. Es así como se viven estos días de fe dentro de los pueblos originarios, donde los espacios están formados de tal manera que el trabajo recae en condición horizontal sobre los habitantes que comparten labores que fortalecen sus lazos, desde los servicios comunitarios hasta las mayordomías. De esta manera, además del trabajo, comparten y hacen suyos los símbolos de la fe cristiana a través de personas como el padre Arturo, que ha hecho una opción radical desde el contexto social y su vocación consagrada, misión inequívoca de hacer presente las semillas del verbo entre los más nobles de corazón, su espíritu peregrino camina aun por los senderos inexplorados donde la fe encuentra en la vivencia comunitaria el remanso que fortalece sus energías para continuar sus pasos. Estamos seguros, que cuando sus pasos trasciendan más allá de este suelo istmeño, las campanas seguirán tañendo por él, no sólo en Santiago Vargas, sino en todos los territorios por donde se ha hecho presente su caminar.

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Abril del 2017. Semana Santa en la comunidad de Santiago Vargas.

Narrativa: Astrid Paola Chavelas López.[2]


1Fragmentos de la traducción del poema No man is an island, de John Donne.
2 Maestra del Bachillerato Comunitario Quiechapa. Sierra Sur, Oaxaca.

5° Aniversario de resistencia y lucha de la Asamblea del Pueblo de San Dionisio del Mar.

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Al conmemorarse un año más de la conformación de la Asamblea del Pueblo de San Dionisio del Mar, el CDH-Tepeyac acompañó al pueblo ikojts en su 5° aniversario de  resistencia y lucha en defensa del territorio y la vida.

Los pueblos ikojts y binnizaá  hermanados y organizados decidieron hacer frente a la empresa transnacional eólica Mareña Renovables, que en contubernio con los gobiernos Federal, Estatal y Municipal pretendieron instalar un parque eólico en la barra Santa Teresa, mismo que pertenece al territorio comunal de San Dionisio del Mar y considerado como espacio sagrado y de vida para los pueblos de la zona lagunar de la región del Istmo.

Los integrantes de la nueva coordinación de la Asamblea del Pueblo de San Dionisio del Mar dieron la bienvenida a las y los asistentes, dijeron “es necesario seguir luchando, seguir caminando como hermanas y hermanos dentro del pueblo y con los pueblos vecinos, construyendo la resistencia para defender la tierra, el mar, el viento, defender la vida.”

Representantes  de pueblos zapotecas  como Álvaro Obregón y Juchitán,  organizaciones sociales Mungierndyck Defensores del Mar A.C, Asamblea de Pueblos del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIITDTT) hicieron remembranza del acontecimiento victorioso de hace cinco años, al mismo tiempo, invitaron a los presentes de seguir luchando y defendiendo los bienes naturales, defenderlos de aquellos que solo vienen a saquear, a despojar y a enriquecerse de lo que nos pertenece.

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Por su parte Don Arturo Lona Reyes presidente del CDH-Tepeyac, mediante un comunicado manifestó indignación y preocupación ante las nuevas estrategias del capitalismo global y del Gobierno, de implementar políticas que vulneran y lastiman a los pueblos originarios, pero sobre todo, políticas que solo favorecen y benefician a empresas extranjeras, funcionarios de la cúpula gubernamental y caciques que se apropian de la tierra.

  “No se puede ocultar la realidad, a todas luces constatamos que sólo benefician a las empresas extranjeras, funcionarios de la cúpula gubernamental y caciques que se han apropiado de la tierra.”

Por último, expresando su solidaridad al pueblo ikojts de San Dionisio del Mar y a los pueblos originarios de la región del Istmo que han defendido sus bienes comunes, que merecen ser escuchados y consultados, pero sobre todo ser respetados a su identidad y a su autodeterminación de aceptar o rechazar proyectos intervencionistas que vulneran su visión mundo.

Leer y descargar Comunicado de Don Arturo Lona Reyes presidente del CDH-Tepeyac en solidaridad con la ADPSM.

Educar desde el Corazón

Educar desde el Corazón.

Vayan y digan lo que han visto y oído.
Mateo: 11, 4.

En estos tiempos de modernidad donde las reformas estructurales están sacrificando la vida de pueblos del campo y la ciudad, todavía hay quienes respiran ilusión desde abajo, desde la gente que lucha por la gente. Desde ahí, un grupo de maestras y  maestros, como tantas y tantos que diariamente, hombro con hombro, acompañados desde hace varios lustros por hermanos Maristas, siguen alimentando la esperanza en las y los jóvenes de las comunidades originarias del estado de Oaxaca.

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En la primera semana de este 2017, venidos desde la Costa Chica hasta la Sierra Sur, la Mixteca y el Istmo oaxaqueño, se dieron cita para retroalimentar su preparación académica, para fortalecer alma y corazón. Como otras veces, el Bachillerato Asunción Ixtaltepec, los arropó, ellas y ellos hicieron  de este espacio un lugar privilegiado para compartir sus experiencias. El espíritu del proyecto educativo me hace recordar a Manuel Villareal (†) un Marista con sensibilidad y entereza como pocos, con una energía y una capacidad de escucha que subyugaba y atraía a los jóvenes estudiantes y profesores.

Las extensiones llevan más de veinte años acompañando y descubriéndose en los procesos de la formación comunitaria. Yo mismo he contribuido y aportado a este proyecto, de ahí la libertad y sentido crítico que ahora expreso. Supongo, los hermanos Maristas que los arropan en sus esfuerzos por llevar una vida digna, deben de sentirse retados y orgullosos  al convocar a jóvenes de geografías lejanas que cargan en sus hombros la responsabilidad de generar vida en las extensiones Maristas, que dejan casa, familia, afectos y sólo Dios sabe qué más para hacer vivible su praxis, abrigados por las comunidades, aportan para enriquecer los proyectos desde su visión externa, por otro lado, muchachas y muchachos que primero fueron alumnos y que ahora apuestan a la educación para y por el deseo de servir a su comunidad, sin duda, todas y todos aprendieron y aprehendieron desde las generaciones de sus abuelas y abuelos a mirar y sentir su origen desde la tierra, viento, agua y fuego, ahora construyen los conocimientos desde el arte de la educación, el contexto que habitan desde un futuro incierto pero alimentado de esperanza, desde la formación comunitaria, de igual manera, partir de los aciertos y contradicciones que implica trabajar en equipo y lo más fundamental: desde y para los más empobrecidos, para cimentar las bases de una nueva sociedad. Para nosotros los que hemos consagrado nuestra existencia a la iglesia y hemos proclamado a los cuatro vientos una opción de vida: ellas y ellos son un ejemplo viviente, ojalá que la Tonantzin siga impulsando su vocación de servicio y a nosotros nos haga humildes para reconocer su trabajo y ofrecer digno refugio a sus esfuerzos cotidianos.

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Para concluir esa semana de aprendizaje, celebramos una acción de gracias, mis compañeros presbíteros, fuimos llegando uno por uno: Franz, fundador de Unión de Comunidades  Indígenas de la Región del Istmo (UCIRI) y amigo desde hace tantos años,  Leo, impulsor del trabajo organizado que constituyen las Comunidades Campesinas en Camino (CCC) y ahora responsable de una de las parroquias de  Salina Cruz, y Pablo Andrés, que desde su juventud ha adoptado el Istmo en su corazón y ahora atiende una de las parroquias en Juchitán.  Tuvimos una concelebración significativa, las y los jóvenes docentes presentaron sus reflexiones, sus ofrendas y peticiones al Dios que es Padre y Madre, se agradeció su vocación de servicio, sus ganas de resignificar el papel de la escuela y el concepto de lo comunitario, ellas y ellos, que son la esperanza y la riqueza de nuestros pueblos, moniciones en la voz de unos cuantos que reunían el corazón de todas y todos, palabras que hacían eco en mi espíritu mientras los escuchaba. Les confieso: Siguen latiendo aún.

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Maestras y maestros comunitarios: ustedes reivindican mi condición de hombre peregrino caminante de este suelo istmeño y discípulo de aquel que amó primero, Jesús, el hijo de María. Mi agradecimiento por su labor, por su alegría, por su esfuerzo y su dedicación, por no quedarse inmóviles ante el dolor que sufren nuestros hermanos. Siempre estarán en mi pensamiento y en mis oraciones, seguiré dando gracias a nuestra buena madre Tonantzin  por la certeza de que sus pies y su corazón los lleven al encuentro con la gente.

Ojalá nosotros tengamos fortaleza para seguirlos.

 

Fraternalmente  

Arturo Lona Reyes
Obispo Emérito de la Diócesis de Tehuantepec.
Presidente del Centro de Derechos Humanos “Tepeyac” del Istmo de Tehuantepec, A.C.

19 de Enero de2017.

Pronunciamiento de Organizaciones Sociales y Civiles Frente al Gobierno de Alejandro Murat

os-dicA LOS PUEBLOS Y ORGANIZACIONES DE OAXACA

A LA OPINIÓN
PÚBLICA

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los pueblos de Oaxaca estamos pagando un alto costo por el fracaso de la Transición Democrática. Seis años de mal gobierno de Gabino Cué acrecentaron  la herencia de injusticias, corrupción y desencanto de anteriores administraciones. Nuestras gentes carecen de los servicios mínimos de salud, la pobreza extrema alcanza al 63% de la población  y la inseguridad golpea día a día nuestras calles y nuestros hogares. La sociedad oaxaqueña está  profundamente dividida y confrontada.

Esta fragmentación permitió sin lugar a dudas el regreso del PRI a la gubernatura del Estado, a parte de la innegable operación política desde la Secretaría de Gobernación.

Si bien el gobernador Alejandro Murat Hinojosa fue electo “legalmente”, también es cierto que carece por completo de legitimidad, pues menos del 19% de los oaxaqueños votaron por él el pasado 5 de Junio y sabemos bien que muchos de los votos emitidos a su favor fueron comprados con despensas, materiales de construcción o con dinero.

Para nadie es un secreto que el nuevo Gobernador desconoce la realidad oaxaqueña y es preocupante que se erija en promotor de grandes inversiones privadas sin tomar en cuenta la voluntad y el derecho histórico de las comunidades de nuestro estado. La ignorancia y su compromiso con los grandes capitales nos auguran graves conflictos sociales derivados de la imposición, el despojo y la exclusión. Su posición favorable ante proyectos como el de la presa Paso de la Reina, los parques eólicos o la minería a cielo abierto, que significan el saqueo y la destrucción de los bienes de nuestras comunidades, es una muestra del lado de quién estará durante su mandato, dejando como siempre en la exclusión y desigualdad social a los desposeídos de siempre que son las comunidades de alta y muy alta marginación.

En muchos rincones de Oaxaca los pueblos luchan por la vida y  resisten en defensa de sus territorios y cultura. Esa lucha ha traído en numerosas ocasiones: persecución, represión, criminalización y judicialización de la lucha social, y lamentablemente, el asesinato de simpatizantes, militantes y sobre todo de dirigentes sociales y comunitarios, decenas de organismos defensores de derechos humanos han sido igualmente hostigados y perseguidos al ejercer nuestros derechos y tratar de hacer valer nuestro derecho constitucional y comunitario. Hombres y mujeres que acompañamos a las comunidades y pueblos en resistencia somos víctimas de hostigamiento, amenazas, persecución, encarcelamiento, compañeros y compañeras han sido asesinados, crímenes que hasta el día hoy no han sido esclarecidos y por los cuales exigimos justicia!

Las organizaciones y pueblos que suscribimos el presente, le EXIGIMOS al gobierno que encabeza Alejandro Murat Hinojosa:

Cese al hostigamiento en contra de las comunidades que defendemos nuestro territorio y nuestros derechos. Exigimos el castigo para los autores materiales e intelectuales de los crímenes cometidos en la persona de nuestros compañeros y compañeras; y demandamos la liberación de los presos políticos.

Exigimos que sea tomada en cuenta la voluntad de nuestros pueblos y sean cancelados los proyectos de inversión que significan despojos, daños ambientales y que fracturan el tejido social comunitario. Demandamos la inmediata cancelación de los megaproyectos que sólo benefician a las empresas extranjeras y a sus socios los funcionarios gubernamentales.

Materializar los derechos de los pueblos indígenas en su sentido más amplio reconociéndolos constitucionalmente a través de una Ley de Pueblos Indígenas y afromexicanos sustentada en convenios y tratados internacionales, de igual manera, el derecho innegable a la consulta, previa, libre e informada tal cual lo ha recomendado la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Demandamos la creación de programas y políticas públicas que apoyen de manera efectiva a los pequeños productores de maíz, ajonjolí, café, sorgo, mango, frijol y de ganado. Demandamos que las reglas de operación tomen en cuenta la realidad de nuestros pueblos, consideren los insumos orgánicos, y que se tenga por prioridad la Soberanía Alimentaria.

Requerimos de inmediato la creación de hospitales y centros de salud donde se brinde atención de calidad y con calidez a decenas de miles de familias oaxaqueñas que recurren a las instituciones de salud que en la actualidad están por completo desmanteladas. Demandamos programas que estimulen el conocimiento tradicional de nuestros pueblos en  la medicina Tradicional y la partería.

Ante la incapacidad demostrada por las corporaciones policiacas exigimos respeto a las formas comunitarias de seguridad.

Particular atención merecen los crímenes hacia mujeres y niñas en nuestro Estado, donde los índices de feminicidios se han elevado, por lo que hacemos nuestra la consigna NI UNA MENOS, VIVAS NOS QUEREMOS!

Generar condiciones de gobernabilidad democrática a través del diálogo y no mediante la imposición, la dádiva o la zanahoria.

Manifestamos nuestra profunda preocupación por los altos niveles de inseguridad y violencia en  la que se encuentran sumidas regiones enteras de Oaxaca, así también la impunidad y corrupción que permea todas las Instituciones encargadas de procurar  e impartir Justicia, por lo que exigimos su inmediata depuración.

Hacemos un llamado urgente y respetuoso

A las organizaciones indígenas, campesinas, sociales, sindicales, de mujeres y colectivos a la unidad para fortalecernos, ante los escenarios críticos que se nos avecinan.

A la sociedad oaxaqueña, a la participación activa desde nuestras colonias y barrios, a estar informados desde los medios alternativos como las radios comunitarias de los acontecimientos que afectan nuestra vida cotidiana comunitaria, a condenar públicamente el uso  de grupos de choque por parte de los tres niveles de Gobierno y Empresas Privadas interesadas en invertir en nuestro Estado sin que sus pretensiones garanticen nuestros derechos.

A los Organismos de Derechos Humanos Internacionales a estar atentos y vigilantes del contexto en que se da este cambio de Gobierno, y en el ámbito de sus competencias se pronuncien por el respeto irrestricto a los derechos humanos del pueblo Oaxaqueño.

¡¡¡¡LIBERTAD A LAS PRESAS Y PRESOS POLÍTICOS!!!!

¡¡¡¡JUSTICIA PARA BETY CARIÑO Y JYRI JAAKKOLA¡¡¡¡

¡¡¡¡NO A LOS MEGAPROYECTOS!!!!

¡¡¡¡NO A LAS ZONAS ECONÓMICAS ESPECIALES!!!!

¡¡¡¡ABAJO LAS REFORMAS ESTRUCTURALES!!!!

¡¡¡¡NO A LA NACIONALIZACIÓN DEL MOVIMIENTO SOCIAL!!!!

¡¡¡¡JUSTICIA PARA LOS CAÍDOS DEL 19 DE JUNIO EN NOCHIXTLÁN!!!!

FRATERNALMENTE

Frente Indígena y Campesino de México, FICAM

Movimiento Agrario Indígena Zapatista, MAIZ

Coordinadora Nacional Plan de Ayala, CNPA-MN

Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo, UCIZONI

Unión Popular Revolucionaria Emiliano  Zapata, UPREZ

Servicios para una Educación Alternativa  EDUCA

Sección XXII CNTE-SNTE

Organizaciones Indias por los Derechos Humanos en Oaxaca OIDHO

Frente Popular Revolucionario FPR

Comité de Familiares Amigas y Amigos de Damián Gallardo

Comuna Oaxaca

Comité por la Defensa de los Derechos Indígenas CODEDI

Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca A.C.

Iniciativas para el Desarrollo de la Mujer Oaxaqueña IDEMO

Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A.C.

Centro de Desarrollo Comunitario Centéotl A.C.

COCEI- MNPP

Pobladores Oaxaca

Coordinadora de Colonias Unidas de Salina Cruz.

Diversidades y No Discriminación A.C.

Herramientas para el Buen Vivir A.C.

Oaxaca, Ciudad de la Resistencia, 5 de Diciembre del 2016.

Comunicado: Exigimos a las autoridades atender los conflictos en zona de los Chimalapas.

COMUNICADO

Exigimos a las autoridades atender los conflictos en la zona de los Chimalapas.

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Tehuantepec, Oaxaca. 7 de Octubre de 2016.

En días recientes, los pueblos zoques y tzotziles de la zona de los Chimalapas han manifestado y reclamado al gobierno Federal, Estatal y Municipal a que atiendan las demandas sobre:

  • Las invasiones de sus territorios comunales.
  • La excesiva tala de la selva, considerado como zona de conservación.
  • El desalojo total de los invasores, en los límites con los estados de Chiapas y Veracruz.

El Centro de Derechos Humanos “Tepeyac” del Istmo de Tehuantepec, A. C., exigimos enérgicamente a las autoridades correspondientes de los distintos niveles de gobierno, ante estas situaciones delicadas no es válido hacerse de oídos sordos, por lo que es urgente atender las demandas que los pueblos de la selva de los Chimalapas han manifestado durante estos días.

Solicitamos a las autoridades a que cumplan con el mandato que se les ha otorgado.

Por lo consiguiente, que se establezcan con premura mesas de trabajo para atender las peticiones de los pueblos de la zona de los Chimalapas, antes de que sea demasiado tarde y lamentemos que la tensión se desborde y vulnere la frágil estabilidad social. Los exhortamos a que se conduzcan por la vía del diálogo para la construcción de una pronta solución a los conflictos territoriales, que tanto han dañado a nuestras hermanas y hermanos de la zona Chimalapa.

Centro de Derechos Humanos “Tepeyac” del Istmo de Tehuantepec A. C.

Descargar versión PDF: Comunicado: Exigimos a las autoridades atender los conflictos en zona de los Chimalapas.