Éxodo Migrante Centroamericano, noviembre 2018.

Debieras andar vestido
amigo,
de presagios de flores y luz
de una luna redonda y clara
y de pequeñas lucecitas.
Porque hay días urgentes
que hacen andar
y todo lo que se lleva dentro,
y todo lo que tienes
se busca.

-Macarena Barahona Riera

 

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Estamos frente a una realidad tan íntima que es imposible no ser interpelados por ella. La migración es un fenómeno humano tan complejo que es sumamente difícil de entender, más aún, de explicar. El movimiento es una condicionante para la vida humana. Toda vida necesita moverse para garantizar su existencia. Todo se mueve, nosotros nos movemos para trabajar, para comer, para vestirnos, para construir un hogar.

Nuestras hermanas y hermanos de Centroamérica se mueven, migran por estas mismas razones, garantizar la vida. En sus contextos no se han dado las condiciones para este fin. Las razones de por las cuales han decidido emprender este camino no responden netamente a ningún tipo de teoría económica o sociológica o antropológica; la migración nos ha caracterizado como especie puesto que iniciamos siendo nómadas, migrar es andar con el objetivo de vivir, de no dejarse morir. Sin embargo la historia se ha encargado de enaltecer a la migración que despoja, la que se cuenta desde la mirada del opresor, y no reconoce y deslegitima la migración que busca recuperar la vida. Las y los caravanistas quieren ansiosamente poder vivir.

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Cada paso en su camino es reafirmarse, descubrirse, construirse; es la oportunidad de garantizar la vida propia y la de la familia; caminar en caravana es seguir soñando pero compartiendo los sueños. Han decidido tomar su vida en sus manos y montársela en la espalda, y es necesario reconocer el valor que implica dejar atrás la tierra en la que se aprendió a soñar para poder seguir soñando más allá de las fronteras. Porque cuando las ganas de vivir son más grandes que uno mismo, cuando las añoranzas se crecen con el hambre, cuando la tierra propia no quiere escuchar tu historia, ¿qué hacer? Sus bocas también tienen sed y buscan alimento, sus cuerpos se cansan y buscan vestido, sus familias necesitan techo y buscan hogares. Sus necesidades no son lejanas de las nuestras, al contrario, son exactamente las mismas. Y en esta lucha por mantenerse en pie a pesar del cansancio, de las dolencias físicas, de la carencia de servicios médicos adecuados, del dolor de dejar la casa, de la nostalgia, existe una fuerza más allá de nuestro entendimiento que les hace seguir buscando el lugar al cual llamar hogar o el rostro al cual llamar amiga o amigo. Es una tarea ardua el vivirse en búsqueda porque es saberse no acabado, con carencias. Pero buscar, así como migrar, son formas de vivir.

Estamos ante un momento histórico tan crucial que es sumamente necesario pararnos a pensar, pero sobre todo a escuchar, a ver y aprender. Es hora de volver la mirada al rostro de quienes pasan frente a nosotros, es hora de reconocer que somos quienes somos por la mirada que el otro y la otra tiene de nosotros; la mirada que tenemos sobre cualquier persona es la mirada con la que nos miramos a nosotros mismos: esta es la oportunidad de encontrarnos en el rostro de quien busca vivir, es la oportunidad de tendernos la mano para entendernos a nosotros mismos, para encontrarnos.

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Así como ellos, hay que replantearnos la vida, preguntarnos por las razones de nuestro estar aquí y por qué no estamos moviéndonos como ellos. ¿Acaso hemos saciado en plenitud nuestras necesidades? Ellos tienen sus razones para moverse, ¿cuáles son nuestras razones para quedarnos en donde estamos? ¿Nosotros hemos encontrado lo que buscamos? ¿Si estuviéramos ante esos parajes bíblicos del Éxodo diríamos que nosotros no buscamos la tierra prometida porque la hemos encontrado? ¿México pudiera ser acaso la tierra prometida para no seguir migrando? ¿En qué momento decidimos parar de buscar?

 

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Resignificación del hábitat

Centro de Derechos Humanos Tepeyac, AC.

M  O  N  A  P  A  K  Ü  Y
Comité por la Reconstrucción con Dignidad de San Mateo del Mar.

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Ante la inoperatividad del estado mexicano por responder de manera eficaz a las familias con alta vulnerabilidad que sufrieron afectaciones en los sismos del 07, 19 y 23 del 2017, el Cdh-Tepeyac AC y el Comité por la Reconstrucción con Dignidad de San Mateo del Mar, SEMBRAMOS una experiencia que busca abonar a la resignificación del hábitat. Hacemos posible la construcción de un aula-muestra con material de bambú y techo de palma en territorio Ikoots, el espacio que cobija este esfuerzo colectivo es el Bachillerato Comunitario.

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Tenemos la certeza de que la reconstrucción con dignidad tiene como componente insustituible los saberes comunitarios  y el manejo de los materiales de la región, esta premisa nos coloca en una actitud de:

  • Denunciar los atropellos e insensibilidad del gobierno y empresas constructoras por ver en las familias que han tenido afectaciones en sus viviendas, un botín al que tienen que disputar los escasos recursos que les otorgan para reconstruir su vivienda.
  • Acompañar a las familias y organizaciones solidarias, para buscar caminos de organización donde se haga una prioridad en la autogestión y procesos comunitarios que consoliden una perspectiva de los derechos humanos en la construcción del hábitat.
  • Como Cdh-Tepeyac AC. nos adherimos a las experiencias que generan una pedagogía de la solidaridad y denunciamos las injusticias que se ciernen sobre los más empobrecidos.
  • Desde este territorio Ikoots, hacemos tangible la posibilidad de SEMBRAR un aula-muestra para uso comunitario avivamos la esperanza para que sea una de las alternativas de reconstrucción en donde existen posibilidades de inundación en tiempos de lluvia.

En esta caminada, gracias a:

  • Denise Lechner Edelkind, por la gestión y donación del Bambú.
  • Bachillerato Ikoots. Un espacio vital para la construcción de saberes.
  • Artesanos de la Granja Nut, por permitirnos acercarnos y aprehender de su trabajo.
  • Gestión de Jonathan Treat. SURCO AC. Derechos de Acción Canadá para apoyo del Istmo.

San Mateo del Mar.
Séptimo mes, el temblor vino desde el sur.

La salud como placebo de las políticas públicas estatales

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Hacer un análisis de la situación actual de las instituciones gubernamentales del sector salud, nos da pie para examinar cómo la situación en cuanto a las políticas públicas que existe actualmente no es más que una larga lista de desatenciones que la estructura del estado ha implementado como política a nivel federal, para desmantelar la organización estatal, para socavarla y poder, entonces, relegar su responsabilidad, en los casos de paraestatales, a empresas privadas. El ejemplo más claro lo vemos en el campo, donde prácticamente se ha disuelto cualquier posibilidad de apoyo al agro que asegure y sustente la posibilidad de la soberanía alimentaria. La realidad es que se importa la mayoría del grano que se consume. Cuando esta dinámica institucional se repite dentro de los organismos como la educación o la salud, el asunto preocupa mucho más, dado que la mayor parte de la población depende de estas entidades para acceder a un beneficio social. Rhina Roux nos explica cómo todo este desmantelamiento tiene como preámbulo la instauración del Capital y sus prácticas que tienen la intención de desfavorecer la fuerza de trabajo[1].

La salud es la  columna vertebral de lo que debería ser una parte fundamental en el Estado. El derecho a la salud está plasmado en el artículo cuarto de la Constitución mexicana, que dice que: “toda persona tiene derechos a la protección de la salud […] El estado otorgará servicios de salud a través de la Federación, estados y municipios de acuerdo a lo establecido en la ley”. Las políticas públicas deberían estar encaminadas no sólo a garantizar la atención de la población más vulnerable, sino a garantizar también los derechos laborales de los trabajadores. Las recientes reformas constitucionales nos dejan claro que ninguna de las dos cuestiones anteriores son prioridad para el Estado y que la desvaloración de la fuerza de trabajo dada la incapacidad de avalar sus exigencias laborales, tiene como finalidad, beneficiar a las compañías particulares. Las estadísticas por muertes prevenibles en poblaciones vulnerables alarman, el padrón del Seguro Popular no refleja la situación real por la que pasan las familias afiliadas que tienen que comprar su propio medicamento y hasta material de curación para poder ser atendidos. Dos puntas de la misma madeja.

 Toda esta situación se ve reflejada en las movilizaciones que el día de ayer ocurrieron en puntos estratégicos de la región del Istmo, la extrañeza fue general al ver a un sector que generalmente no sale a las calles, exigir la renuncia de sus líderes sindicales y externar sus inconformidades. “Antes que nada una disculpa a la ciudadanía por ocasionar esta movilización pero es indispensable hacerles saber que estamos siendo reprimidos en nuestros derechos como trabajadores y que un futuro sera lastimada a la población en general” expresan.

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Las demandas son puntuales: respeto para su contrato laboral, que sean cubiertos pagos atrasados y la destitución de su líder sindical que ha desistido a la encomienda de luchar por los derechos colectivos de los trabajadores. “Exigimos la salida del represor Juan Díaz Pimentel de los Servicios de Salud de Oaxaca, y estabilidad y certeza laboral a los compañeros regularizados, formalizados y eventuales, que ningún trabajador de contrato sea despedido”

Ellas y ellos, trabajadores del sector salud, que desde la mañana, hasta la tarde han tomado las calles, desde donde observan a la población que pasa entre el bloqueo para trasbordar y llegar a su destino, expresan que “a pesar de haber sido violentado nuestros derechos como trabajadores de la salud se está brindando la atención en las áreas de urgencias y hospitalización de acuerdo a cada necesidad de la población”. Saben, sus movilizaciones asfixian a un de por sí ya convulsionado Istmo de Tehuantepec, sin embargo, tienen la certeza de que de otra manera sus argumentos no serán escuchados. Es por eso que el Hospital General de Especialidades, el Centro de Salud de Salina Cruz y el Hospital comunitario de San Pedro Huamelula están manifestándose, con la consigna de exigir respeto para sus derechos y una atención digna a la población que accede a los servicios públicos de salud.

[1] La desvalorización de la fuerza de trabajo y la “flexibilidad laboral” fueron las dos líneas combinadas utilizadas desde entonces para incrementar la explotación suprimiendo mecanismos de control obrero sobre el uso de la fuerza de trabajo y debilitando la contratación colectiva (Roux, 2015: 102)

Espacios académicos, organizaciones civiles y colectivos, exigimos justicia para la compañera Guadalupe Campanur

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[imagen tomada de http://www.sinembargo.mx]

Al pueblo de Cherán
A la opinión pública
A los medios de comunicación comprometidos con la voz de los pueblos
A las organizaciones defensoras de Derechos Humanos
P R E S E N T E

Desde diversos espacios académicos, organizaciones civiles y colectivos que acompañamos y pertenecemos a procesos sociales con las comunidades rurales e indígenas, expresamos nuestra profunda indignación y repudio al FEMINICIDIO de la compañera GUADALUPE CAMPANUR TAPIA, comunera de Cherán, fundadora de la Guardia Comunitaria, mujer de gran fortaleza que dedicó su vida y sus ternuras a cuidar y defender el bosque y su comunidad y por la seguridad, justicia y restitución del territorio comunal, ante el despojo y violencia ejercida por el crimen organizado.

Desde cada uno de los espacios donde nos esforzamos por construir diariamente en comunidad; en este mundo de horror donde nos ha sumergido la falta de justicia, en lo que pareciera una tierra de nadie, inercia sinsentido propiciada por las omisiones gubernamentales; son las expresiones de dignidad que nos dan los pueblos en la lucha por su territorio, el ejemplo de vida que nos da la certeza en el rostro de la dignidad. En estos tiempos donde el capital tiene un precio para todo y las expresiones de lucha y resistencia son hostigadas; donde levantar la voz para defender la vida y el territorio de las comunidades originarias significa ser perseguido y estar expuesto a la violencia institucional, es donde se hace más necesario voltear la mirada y levantar la voz para exigir respeto por la vida de las comunidades, de las mujeres y los hombres que las conforman, respeto a la labor de las personas defensoras del territorio, es pertinente brindarles la certeza de que su vida no será parte del botín con el que se lucre.

Sabemos, la ausencia de Lupita dolerá siempre, pero tenemos la certeza de que no nos ha dejado solos, que su presencia siempre hará caminar la dignidad en la voz de Cherán y de su Guardia Comunitaria. Tampoco ustedes están solos, compañeras y compañeros: el dolor compartido es el aliciente para que la solidaridad germine en las conciencias, desde las luchas que no claudican y de las victorias que todavía no hemos ganado. Para ustedes, manifestamos nuestra profunda solidaridad.

Esta experiencia de preservar la vida se ha escrito en la memoria colectiva de los pueblos, es un mensaje para los que se asumen como poderosos y subestiman la capacidad y organización natural de las mujeres y los hombres. Rememorar este acontecimiento, es la experiencia de volver a pasar por el corazón, sobre todo en estos tiempos de incertidumbre en donde se hacen urgentes signos de vida para seguir dando razón de nuestra esperanza y seguir construyendo la utopía ¡Un mundo de justicia y solidaridad es posible! Los habitantes de los pueblos originaros merecen respeto a su identidad y a su autodeterminación.

Ante esta situación, hacemos un llamado a la solidaridad del pueblo mexicano para  EXIGIR a todos los niveles institucionales el esclarecimiento del FEMINICIDIO de GUADALUPE CAMPANUR TAPIA, mediante investigaciones exhaustivas y transparentes que atiendan el debido proceso desde una  perspectiva de género y de derechos humanos que permita conocer y sancionar a los autores materiales e intelectuales de este cobarde acto, sin revictimizar y criminalizar a nuestra compañera.

¡ALTO A LOS FEMINICIDIOS!

¡NI UNA AGRESIÓN MÁS AL PUEBLO DE CHERÁN!

¡ALTO A LA GUERRA CONTRA LOS PUEBLOS QUE DEFIENDEN SU TERRITORIO, DERECHOS Y CULTURA!

ATENTAMENTE

XVIII Generación de la Maestría en Desarrollo Rural, UAM-Xochimilco
Centro de Mujeres Indígenas Profesionistas Tojol-ab’ales
Fondo Social Cooperativo Tláhuac
Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A.C.
Red de Defensoras y Defensores Comunitarios de los Pueblos de Oaxaca, REDECOM
Servicios para una Educación Alternativa A.C. EDUCA
Maderas del Pueblo del Sureste A.C.
Colectivo Tlalxochicuicatl
Centro de Desarrollo Comunitario Centeotl A.C.
Caminos del Buen Vivir A.C. Teocelo, Veracruz.
Centro de Derechos Humanos y Alternativas Sociales Las Tepehuas A.C. Teocelo, Ver.
Colectivo Juventud Comunitaria de Santa Catarina del Monte
Colectivo Mujeres Tejiendo Conocimientos, Zongolica, Veracruz
Fundación de Apoyo al Proceso Popular, FAPROP A.C.
Casa de la Mujer ‘Ixim Antsetic’, Palenque, Chiapas
Colectivo Akelarre AC. Xalapa, Veracruz
Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana
Promotores de la Autogestión para el Desarrollo Social
Red de Campesinos Guardianes de Maíz Nativo
Universidad Campesina del Sur
Unión de Cooperativas Tosepan
Manejo Sustentable de Bosques y Selvas A.C.
Comité de Apoyo a San Pablo Tecalco
Facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana, Xalapa
Colectivo Kinkaman, Vercruz
Red Matlacobatl “Voces Comunitarias”, Teocelo, Veracruz.

 

A cuatro meses del sismo 7s: Lo que fue, lo que ya no será.

A cuatro meses
ellas, ellos nadan entre las entrañas de las dunas
comen a intemperie, juegan a intemperie.

La flauta de carrizo ha cesado su canto místico. Lo sabíamos: no se escuchó por un tiempo el canto del cenzontle, el susurro del caparazón de tortuga dejó su eco en los espacios habitables, qué decir de la guitarra y las voces que acariciaban los mangles que agonizan en espera de las lluvias. Cada instante que pasa es una pregunta, cada instante de partida es un momento de llegada, cada mirada nos remite al ayer. Lo que fue. Lo que ya no será.

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Cuatro ciclos de lunas han pasado desde el siete de septiembre, cuatro meses en que la comunidad de San Mateo del Mar, retoma de a poco sus actividades centrales. Saben, no pueden detenerse mucho, pues las carencias apremian y se hace necesario volver la vista al cielo  y sobreponerse. Sin embargo, el camino que aún falta por recorrer no es sencillo.

Desde hace cuatro meses, todavía hay familias completas viviendo a intemperie, acampan junto a las lagunas, junto a las avenidas, contiguos a los montones de escombro que aún pueblan las calles, mujeres, niños y ancianos expuestos a las ráfagas de viento que azotan con furia inusitada las endebles casas de campaña y que levantan en polvareda la tierra que se cuela por todas las esquinas de sus cuerpos.

En este nuevo escenario plagado de contrastes, se ha observado que las necesidades van cambiando, si bien se ha apelado por la reconstrucción de las viviendas desde una perspectiva ajustada a los tiempos y formas de la comunidad, se sabe que hay situaciones apremiantes que hay que zanjar. Desde el inicio de la emergencia se ha observado omisión tras omisión en el actuar institucional, es innegable la presión que ha ejercido a pesar de que no hay mano de obra disponible debido a la demanda, que las casas de materiales en total impunidad, imponen precios desfasados, que hay escases de materia prima para la construcción, el Estado insiste con su exigencia de “reconstrucción exprés”, que quizá tiene como finalidad justificar y cuadrar los gastos en el presupuesto institucional, que hasta la fecha no ha dado cuenta de la utilización de los más de tres mil millones de pesos que recibió en donaciones tras el sismo.

De la mano de Instituciones como el ITESO y organizaciones no gubernamentales como el Cdh-Tepeyac AC. y la sociedad civil, que de manera espontánea nutren la solidaridad y se hacen presente en la localidad, el proceso de reconstrucción ha ido tomando forma. Un paso fundamental dentro de este camino ha sido el estudio de resistencia de suelo realizado por la universidad jesuita, a partir de la exploración de catorce puntos diseminados dentro de la comunidad para observar cómo se ha comportado durante el sismo la tierra en San Mateo del Mar, han manifestado: “lo que importa son las personas que viven en la casa, para que tengan la mayor seguridad posible, la casa se hace de las personas que viven ahí, queremos que construyan de acuerdo a la identidad y la cultura Ikoots”

Hendidura de sombras

Después del sismo y de la mediatización de las condiciones de vida de la comunidad, varios organismos civiles se dieron a la tarea de llegar hasta la comunidad para brindar apoyo. Desde diversas áreas de organización se ha podido canalizar víveres y servicios como baños emergentes, instalación de filtros para agua, construcción de vivienda tradicional y atención psicosocial. Es la misma gente la que tiene la medida de las cosas y comparte su visión, se hacen escuchar las voces dentro de la comunidad, manifestaciones que dicen que hay que construir de manera distinta, que muchos no están pensando en una vivienda tradicional, pero que saben que los materiales de la región son la respuesta a las interrogantes que se plantean en las propuestas locales y externas. El uso de los materiales de la región es una certeza, retomar las técnicas de construcción de nuestros antepasados que saben que el carrizo, la palma, la madera y la tierra, son materiales que armonizan y que no son agresivos con el entorno, además de que rompen con los ciclos de consumo del Capital. Se ha hecho hincapié en la necesidad de utilizar los materiales de la región, no sólo por la facilidad para conseguirlos, sino porque resignificar ante la comunidad la importancia de estos materiales, desde el aspecto cultural, reivindica que la vivienda digna, no es aquella que se construye con concreto desde un modelo externo, aunque hay personas que se sienten interpeladas por la modernidad, por esta lógica del cemento impulsada desde el Capital, que, auspiciada por el Estado favorecedor de la industria, rompe con sus dinámicas culturales.

Estos procesos invasivos atentan con sus formas de vida y de organización, por lo que dentro de la comunidad han optado por una manera digna de reconstruirse y reorganizarse, de ahí, ha surgido la iniciativa que da origen al Comité de Reconstrucción para una vivienda digna, que integra a hombres y mujeres de la comunidad, que desde la organización comunitaria, han invertido hasta su tiempo de sueño pensando cómo hacer más efectivo el apoyo que se recibe principalmente de organizaciones civiles. Así, desde el Comité se coordinan las opciones de reconstrucción, el acompañamiento en la asistencia técnica, hasta los menos favorecidos, los más vulnerables que no tienen opciones para construir.

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Sabemos que el proceso de reconstrucción es lento y abarca varias etapas, que la fase constructiva ha empezado pero que será palpable en unos cuantos meses, dada la geografía mareña, la gente sabe que este tiempo no es propicio para construir, que hay que esperar que las lagunas de temporal se sequen y que el agua que brota al escarbar en la tierra, baje lo más posible para cimentar con relativa tranquilidad y eficacia; esto propicia  que se observan situaciones que se tienen que salvar, el clima, en este sentido es determinante, por lo que se ha visto la necesidad de presentar a la gente alternativas temporales para refugiarse de los elementos climáticos, por lo que el proceso de reconstrucción de viviendas se alterna con el de refugios temporales, que ofrecen un espacio digno que resguarde durante este tiempo a las familias en situación crítica, en este proceso de reconstrucción, las señoras se encargan de elaborar los alimentos que se comparten durante los breves recesos que se disponen, los jóvenes y los niños apoyan en lo que pueden, y van aprendiendo que la organización es una de las maneras que tiene su comunidad de salir adelante; ahora pueden resguardarse del viento helado que azota por las madrugadas a la comunidad de San Mateo del Mar.

La solidaridad, tan necesaria entonces –y aun ahora- ha tomado forma dentro de los espacios inesperados, y han sido en estos tiempos de incertidumbre, las cocinas comunitarias las que han dado certeza ante las múltiples omisiones institucionales que se han registrado de cuatro meses a la fecha dentro de la comunidad. Así, hombres y principalmente mujeres, organizados, que, ante el empeño de repartir despensas mínimas, tanto de instituciones como de algunos particulares, apostaron por el trabajo en colectivo, y por su comunidad, vieron y volvieron esos espacios diarios, centros de organización, donde el tequio, la colaboración en conjunto, la comida en común, se volvió una manera de recuperar poco a poco los hilos de su cotidianidad y de dar respuesta a las necesidad de las familias que a partir del sismo se quedaron sin prácticamente nada, además de ofrecer alimento a las diversas brigadas que llegaron a prestar su apoyo. Sabemos que estos espacios que han respondido a la emergencia, han cumplido ciclos que son propios de su conformación, ahora que la mayoría de la ayuda humanitaria se ha detenido, que la gente ha retomado poco a poco sus actividades habituales de ir a la pesca, ir al mercado, de volver a mercar sus productos, las cocinas se han vuelto una experiencia que por supuesto se hará necesario recapitular de manera más precisa en algún momento.

            A cuatro meses, ellas, ellos que nadan entre las entrañas de las dunas, que comen a intemperie, juegan a intemperie, que sueñan a cielo abierto, emergen de la legendaria laguna sagrada con su canasto a cuestas, con la jaiba, el pescado y el camarón danzando entre sus redes, saben que es tiempo de volver a mojar sus pies en el agua salina y cada día ensayan una sonrisa con sabor a esperanza.

Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A. C.

Los primeros días de enero.

Campaña: Tejiendo Lazos de Alegría

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“Lazos de Alegría”

Estamos articulando nuestras energías y esfuerzos de manera voluntaria en la campaña “Lazos de Alegría”, en coordinación con el Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A. C., con la cual acopiaremos paquetes para niñas y niños afectados por el terremoto, los cuales se tiene la intención que contengan:

1 juguete.

• 1 cuentito o cuaderno para pintar o dibujar/ con sus crayolas.

• 1 carta solidaria que manifieste una palabra de cariño y de apoyo.

El terremoto del 7 de septiembre de 2017 afectó a comunidades enteras en Chiapas y Oaxaca y ha dejado a miles de personas sin sus casas. Ha llegado ayuda de diferentes estados de la República así como de la comunidad Internacional, pero esto a través del gobierno… lo que nos deja la incertidumbre que realmente se esté beneficiando a todas las personas afectadas.

Por esto, nosotras/ nosotros, que estamos intrínsecamente ligados a esta región istmeña, hemos decidido colaborar a través del Centro de Derechos Humanos Tepeyac para que todo lo que logremos reunir, sea distribuido en la Zona Lagunar que ha sido de las más afectadas. Nuestra meta son los Pueblos: San Mateo del Mar, San Francisco Ixhuatán y Pueblo Viejo – San Francisco del Mar.

     El CDH-Tepeyac tiene presencia en las Comunidades y Pueblos Indígenas en el Istmo de Tehuantepec, actualmente apoya procesos comunitarios en la Defensa de la Vida y el Territorio. En la coyuntura actual colabora con otras organizaciones para la conformación de las cocinas comunitarias, como espacio privilegiado en donde se resignifica la acción colectiva y se hace vivible en la participación y organización comunitaria. Eventualmente aporta el suministro de víveres, alimentos perecederos y, desde siempre, posibilita el acompañamiento del proceso educativo de escuelas de educación media superior desde la perspectiva comunitaria.

    Nosotros/as, hemos promovido la donación económicas, pero a través de esta Campaña también deseamos colaborar con la niñez ya que también están viviendo momentos difíciles. Queremos que las niñas y niños reciban un juguete, un librito y una cartita solidaria que les haga saber que no están solos, que desde otros puntos de nuestro país hay personas pensando en ellos/as.

La Campaña va dirigida a niñas y niños de 3 a 12 años de edad. Sugerimos enviar juegos didácticos que fomenten la creatividad e imaginación de las niñas y niños,  libros que no refuercen estereotipos de género, quizá un peluche pequeño, en la medida de sus posibilidades les pedimos que el empaque pueda ser una caja pequeña de cartón, o una bolsa de tela ya sea manta, trapo o paliacate, pensando en el bulto para enviar y también en la basura que se genera.

Dirigir su correspondencia a:

Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec, A. C.
Privada la Providencia s/n. (Frente a la Clínica CEPAFOS)
Barrio Santa María. Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca.
C.P. 70760.  Teléfono: (971) 713 78 09.  Correo-e:  cdh-tepeyac@hotmail.com

Gracias por ser solidaria/ solidario.

 

Empresas y Gobierno, vienen con todo ofreciendo modelos no adecuados a las formas de vida y clima local: Comunicado OSC.

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“No, no solamente se trata de mi casa,
tiene que ver con la historia colectiva de nuestros pueblos
 el sentido de la memoria que explica nuestra existencia”

Enrique Peña Nieto

Presidencia de la República  

Dr. Jorge León Wolpert Kuri

Comisión Nacional de Vivienda

Mtra. Rosario Robles Berlanga

Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorio y Urbano

Mtro, Alejandro Murat Hinojosa

Gobernador del Estado de Oaxaca.

 Lic. Arturo Peimbert Calvo

Defensor de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca.

Dr. Rubén Vasconcelos Méndez

Fiscal general del estado de Oaxaca

Lic. Roberto Rafael Campa Cifrián

Subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación

“Red Nacional de organizaciones civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos Para Todos”  

   

                                        Se cumple justamente un mes del sismo que sacudió hasta el último rincón del Istmo Oaxaqueño, los vecinos, la sociedad civil organizada e instituciones académicas nos descubrimos inmersos en solidaridad y nos organizamos de una y mil maneras, con la única finalidad de mitigar el daño que a todas luces se mostraba catastrófico. Pacientemente esperamos que las autoridades que atienden estos tipos de eventualidades aparecieran para asumir su responsabilidad y tarea histórica.

Efectivamente, aparecieron, sitiando nuestras ciudades, montaron monumentales “refugios” aunque estos se mantienen vacíos…como siempre, se olvidaron de la periferia, toda su “estrategia de intervención” fue y sigue siendo una manera para seguir convulsionando al Istmo, las maquinarias, personal de empresas privadas y funcionarios de gobierno, todos, todos se confabulan y desencadenan una serie de impotencias en los poblados afectados de la región del Istmo.  “Vienen por todo y tienen prisa” pareciera ser la constante en todos los pueblos: Ocultan información sobre procedimientos que ya tienen definidos y sin explicación alguna derriban viviendas de familias completas sin considerar que éstas requieren un espacio temporal para sobrevivir.

Como pueblos y organizaciones de la región del Istmo, hacemos un pronunciamiento enérgico y contundente sobre esta manera proceder de empresas y gobierno. 

  1. Demandamos la detención inmediata de la campaña de demoliciones de edificios en pie, sobre todo en viviendas tradicionales, puesto que representan un patrimonio cultural y atenta en contra del sentido identitario de nuestros pueblos.
  2. Exigimos el cumplimiento del derecho a una vivienda digna y adecuada, en consecuencia a una auto reconstrucción decidida por los afectados en todas las etapas y en todos los aspectos involucrados en la misma.
  3. Dictaminaciones imparciales realizadas por profesionales calificados avalados por instituciones académicas, colegios de profesionistas, organizaciones de la sociedad civil. De la misma manera la ampliación de los censos para incluir a todos los afectados.
  4. Quitar los candados establecidos que impiden el ejercicio de la libertad de los afectados para decidir el diseño de las viviendas y los materiales así como de comprarlos donde se quiera y requiera.
  5. Parar las presiones y amenazas para obligar a la inmediata demolición de las casas sin sensibilidad alguna ante el duelo de la pérdida de su patrimonio familiar y de su espacio más cercano de vida cotidiana construido con esfuerzo a través de muchos años e impidiendo la recuperación de materiales útiles para poder ampliar la reconstrucción de sus viviendas.
  6. Ponemos de manifiesto, la insuficiencia del monto asignado y las reglas que impiden reconstruir espacios dignos y acordes con la identidad, cultura y tradición de los pueblos

Los firmantes de este comunicado, expresamos que las políticas del estado solo tienden a favorecer al sector privado y transnacional y no ayudan a recuperar la economía local, cuestión totalmente visible ya que en las calles y casas de los afectados están invadidas de constructoras que acosan a la población ofreciendo modelos no adecuados a las formas de vida y clima local, se está lucrando impúdicamente con la situación de urgente necesidad de las familias de contar con un techo en condiciones dignas, aspiración legítima para construir una sociedad en armonía. Ponemos de manifiesto que la desinformación perversa, la intimidación e incertidumbre hacia nuestros pueblos hace entrever una red de complicidades que involucra a la SEDATU – CONAVI – EMPRESAS PRIVADAS quienes descaradamente se aprovechan de la situación de vulnerabilidad histórica que han confinado a nuestros pueblos.

 Nuestro pronunciamiento no pretende ser un recurso desesperado, sino todo lo contrario, conminamos al estado mexicano, que a través de la SEDATU Y CONAVI, a reconsiderar su política absurda,  queremos decirle que estamos organizados, nuestra etapa de duelo se traduce en construir de manera cotidiana, tantas veces han atentado contra nuestras formas de vida, tantas veces resistiremos y defenderemos cada jirón de territorio istmeño.

Región del Istmo de Tehuantepec

09 de octubre de 2017

 

Bibaani A.C.

Casa Panteón

Unitierra Istmo

Pobladores Oaxaca

Comuneros de Unión Hidalgo

Afectados de San Mateo del Mar

Ing. Gerardo de Gyves Ramírez

Sociedad Agrícola Local Paso San Juanito

Mujeres Meñas Defensoras de la Madre Tierra

Bachillerato Comunitario Ikoots de San Mateo del Mar

Comité Ixtepecano en Defensa de la Vida y el Territorio

Preparatoria Comunitaria José Martí de San Francisco Ixhuatán

Consejo de Reconstruccion y Fortalecimiento Comunitario de Ixtepec

Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A.C.

Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio