La salud como placebo de las políticas públicas estatales

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Hacer un análisis de la situación actual de las instituciones gubernamentales del sector salud, nos da pie para examinar cómo la situación en cuanto a las políticas públicas que existe actualmente no es más que una larga lista de desatenciones que la estructura del estado ha implementado como política a nivel federal, para desmantelar la organización estatal, para socavarla y poder, entonces, relegar su responsabilidad, en los casos de paraestatales, a empresas privadas. El ejemplo más claro lo vemos en el campo, donde prácticamente se ha disuelto cualquier posibilidad de apoyo al agro que asegure y sustente la posibilidad de la soberanía alimentaria. La realidad es que se importa la mayoría del grano que se consume. Cuando esta dinámica institucional se repite dentro de los organismos como la educación o la salud, el asunto preocupa mucho más, dado que la mayor parte de la población depende de estas entidades para acceder a un beneficio social. Rhina Roux nos explica cómo todo este desmantelamiento tiene como preámbulo la instauración del Capital y sus prácticas que tienen la intención de desfavorecer la fuerza de trabajo[1].

La salud es la  columna vertebral de lo que debería ser una parte fundamental en el Estado. El derecho a la salud está plasmado en el artículo cuarto de la Constitución mexicana, que dice que: “toda persona tiene derechos a la protección de la salud […] El estado otorgará servicios de salud a través de la Federación, estados y municipios de acuerdo a lo establecido en la ley”. Las políticas públicas deberían estar encaminadas no sólo a garantizar la atención de la población más vulnerable, sino a garantizar también los derechos laborales de los trabajadores. Las recientes reformas constitucionales nos dejan claro que ninguna de las dos cuestiones anteriores son prioridad para el Estado y que la desvaloración de la fuerza de trabajo dada la incapacidad de avalar sus exigencias laborales, tiene como finalidad, beneficiar a las compañías particulares. Las estadísticas por muertes prevenibles en poblaciones vulnerables alarman, el padrón del Seguro Popular no refleja la situación real por la que pasan las familias afiliadas que tienen que comprar su propio medicamento y hasta material de curación para poder ser atendidos. Dos puntas de la misma madeja.

 Toda esta situación se ve reflejada en las movilizaciones que el día de ayer ocurrieron en puntos estratégicos de la región del Istmo, la extrañeza fue general al ver a un sector que generalmente no sale a las calles, exigir la renuncia de sus líderes sindicales y externar sus inconformidades. “Antes que nada una disculpa a la ciudadanía por ocasionar esta movilización pero es indispensable hacerles saber que estamos siendo reprimidos en nuestros derechos como trabajadores y que un futuro sera lastimada a la población en general” expresan.

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Las demandas son puntuales: respeto para su contrato laboral, que sean cubiertos pagos atrasados y la destitución de su líder sindical que ha desistido a la encomienda de luchar por los derechos colectivos de los trabajadores. “Exigimos la salida del represor Juan Díaz Pimentel de los Servicios de Salud de Oaxaca, y estabilidad y certeza laboral a los compañeros regularizados, formalizados y eventuales, que ningún trabajador de contrato sea despedido”

Ellas y ellos, trabajadores del sector salud, que desde la mañana, hasta la tarde han tomado las calles, desde donde observan a la población que pasa entre el bloqueo para trasbordar y llegar a su destino, expresan que “a pesar de haber sido violentado nuestros derechos como trabajadores de la salud se está brindando la atención en las áreas de urgencias y hospitalización de acuerdo a cada necesidad de la población”. Saben, sus movilizaciones asfixian a un de por sí ya convulsionado Istmo de Tehuantepec, sin embargo, tienen la certeza de que de otra manera sus argumentos no serán escuchados. Es por eso que el Hospital General de Especialidades, el Centro de Salud de Salina Cruz y el Hospital comunitario de San Pedro Huamelula están manifestándose, con la consigna de exigir respeto para sus derechos y una atención digna a la población que accede a los servicios públicos de salud.

[1] La desvalorización de la fuerza de trabajo y la “flexibilidad laboral” fueron las dos líneas combinadas utilizadas desde entonces para incrementar la explotación suprimiendo mecanismos de control obrero sobre el uso de la fuerza de trabajo y debilitando la contratación colectiva (Roux, 2015: 102)

Espacios académicos, organizaciones civiles y colectivos, exigimos justicia para la compañera Guadalupe Campanur

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[imagen tomada de http://www.sinembargo.mx]

Al pueblo de Cherán
A la opinión pública
A los medios de comunicación comprometidos con la voz de los pueblos
A las organizaciones defensoras de Derechos Humanos
P R E S E N T E

Desde diversos espacios académicos, organizaciones civiles y colectivos que acompañamos y pertenecemos a procesos sociales con las comunidades rurales e indígenas, expresamos nuestra profunda indignación y repudio al FEMINICIDIO de la compañera GUADALUPE CAMPANUR TAPIA, comunera de Cherán, fundadora de la Guardia Comunitaria, mujer de gran fortaleza que dedicó su vida y sus ternuras a cuidar y defender el bosque y su comunidad y por la seguridad, justicia y restitución del territorio comunal, ante el despojo y violencia ejercida por el crimen organizado.

Desde cada uno de los espacios donde nos esforzamos por construir diariamente en comunidad; en este mundo de horror donde nos ha sumergido la falta de justicia, en lo que pareciera una tierra de nadie, inercia sinsentido propiciada por las omisiones gubernamentales; son las expresiones de dignidad que nos dan los pueblos en la lucha por su territorio, el ejemplo de vida que nos da la certeza en el rostro de la dignidad. En estos tiempos donde el capital tiene un precio para todo y las expresiones de lucha y resistencia son hostigadas; donde levantar la voz para defender la vida y el territorio de las comunidades originarias significa ser perseguido y estar expuesto a la violencia institucional, es donde se hace más necesario voltear la mirada y levantar la voz para exigir respeto por la vida de las comunidades, de las mujeres y los hombres que las conforman, respeto a la labor de las personas defensoras del territorio, es pertinente brindarles la certeza de que su vida no será parte del botín con el que se lucre.

Sabemos, la ausencia de Lupita dolerá siempre, pero tenemos la certeza de que no nos ha dejado solos, que su presencia siempre hará caminar la dignidad en la voz de Cherán y de su Guardia Comunitaria. Tampoco ustedes están solos, compañeras y compañeros: el dolor compartido es el aliciente para que la solidaridad germine en las conciencias, desde las luchas que no claudican y de las victorias que todavía no hemos ganado. Para ustedes, manifestamos nuestra profunda solidaridad.

Esta experiencia de preservar la vida se ha escrito en la memoria colectiva de los pueblos, es un mensaje para los que se asumen como poderosos y subestiman la capacidad y organización natural de las mujeres y los hombres. Rememorar este acontecimiento, es la experiencia de volver a pasar por el corazón, sobre todo en estos tiempos de incertidumbre en donde se hacen urgentes signos de vida para seguir dando razón de nuestra esperanza y seguir construyendo la utopía ¡Un mundo de justicia y solidaridad es posible! Los habitantes de los pueblos originaros merecen respeto a su identidad y a su autodeterminación.

Ante esta situación, hacemos un llamado a la solidaridad del pueblo mexicano para  EXIGIR a todos los niveles institucionales el esclarecimiento del FEMINICIDIO de GUADALUPE CAMPANUR TAPIA, mediante investigaciones exhaustivas y transparentes que atiendan el debido proceso desde una  perspectiva de género y de derechos humanos que permita conocer y sancionar a los autores materiales e intelectuales de este cobarde acto, sin revictimizar y criminalizar a nuestra compañera.

¡ALTO A LOS FEMINICIDIOS!

¡NI UNA AGRESIÓN MÁS AL PUEBLO DE CHERÁN!

¡ALTO A LA GUERRA CONTRA LOS PUEBLOS QUE DEFIENDEN SU TERRITORIO, DERECHOS Y CULTURA!

ATENTAMENTE

XVIII Generación de la Maestría en Desarrollo Rural, UAM-Xochimilco
Centro de Mujeres Indígenas Profesionistas Tojol-ab’ales
Fondo Social Cooperativo Tláhuac
Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A.C.
Red de Defensoras y Defensores Comunitarios de los Pueblos de Oaxaca, REDECOM
Servicios para una Educación Alternativa A.C. EDUCA
Maderas del Pueblo del Sureste A.C.
Colectivo Tlalxochicuicatl
Centro de Desarrollo Comunitario Centeotl A.C.
Caminos del Buen Vivir A.C. Teocelo, Veracruz.
Centro de Derechos Humanos y Alternativas Sociales Las Tepehuas A.C. Teocelo, Ver.
Colectivo Juventud Comunitaria de Santa Catarina del Monte
Colectivo Mujeres Tejiendo Conocimientos, Zongolica, Veracruz
Fundación de Apoyo al Proceso Popular, FAPROP A.C.
Casa de la Mujer ‘Ixim Antsetic’, Palenque, Chiapas
Colectivo Akelarre AC. Xalapa, Veracruz
Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana
Promotores de la Autogestión para el Desarrollo Social
Red de Campesinos Guardianes de Maíz Nativo
Universidad Campesina del Sur
Unión de Cooperativas Tosepan
Manejo Sustentable de Bosques y Selvas A.C.
Comité de Apoyo a San Pablo Tecalco
Facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana, Xalapa
Colectivo Kinkaman, Vercruz
Red Matlacobatl «Voces Comunitarias», Teocelo, Veracruz.