Campaña: Tejiendo Lazos de Alegría

Tejiendo lazos María

“Lazos de Alegría”

Estamos articulando nuestras energías y esfuerzos de manera voluntaria en la campaña “Lazos de Alegría”, en coordinación con el Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A. C., con la cual acopiaremos paquetes para niñas y niños afectados por el terremoto, los cuales se tiene la intención que contengan:

1 juguete.

• 1 cuentito o cuaderno para pintar o dibujar/ con sus crayolas.

• 1 carta solidaria que manifieste una palabra de cariño y de apoyo.

El terremoto del 7 de septiembre de 2017 afectó a comunidades enteras en Chiapas y Oaxaca y ha dejado a miles de personas sin sus casas. Ha llegado ayuda de diferentes estados de la República así como de la comunidad Internacional, pero esto a través del gobierno… lo que nos deja la incertidumbre que realmente se esté beneficiando a todas las personas afectadas.

Por esto, nosotras/ nosotros, que estamos intrínsecamente ligados a esta región istmeña, hemos decidido colaborar a través del Centro de Derechos Humanos Tepeyac para que todo lo que logremos reunir, sea distribuido en la Zona Lagunar que ha sido de las más afectadas. Nuestra meta son los Pueblos: San Mateo del Mar, San Francisco Ixhuatán y Pueblo Viejo – San Francisco del Mar.

     El CDH-Tepeyac tiene presencia en las Comunidades y Pueblos Indígenas en el Istmo de Tehuantepec, actualmente apoya procesos comunitarios en la Defensa de la Vida y el Territorio. En la coyuntura actual colabora con otras organizaciones para la conformación de las cocinas comunitarias, como espacio privilegiado en donde se resignifica la acción colectiva y se hace vivible en la participación y organización comunitaria. Eventualmente aporta el suministro de víveres, alimentos perecederos y, desde siempre, posibilita el acompañamiento del proceso educativo de escuelas de educación media superior desde la perspectiva comunitaria.

    Nosotros/as, hemos promovido la donación económicas, pero a través de esta Campaña también deseamos colaborar con la niñez ya que también están viviendo momentos difíciles. Queremos que las niñas y niños reciban un juguete, un librito y una cartita solidaria que les haga saber que no están solos, que desde otros puntos de nuestro país hay personas pensando en ellos/as.

La Campaña va dirigida a niñas y niños de 3 a 12 años de edad. Sugerimos enviar juegos didácticos que fomenten la creatividad e imaginación de las niñas y niños,  libros que no refuercen estereotipos de género, quizá un peluche pequeño, en la medida de sus posibilidades les pedimos que el empaque pueda ser una caja pequeña de cartón, o una bolsa de tela ya sea manta, trapo o paliacate, pensando en el bulto para enviar y también en la basura que se genera.

Dirigir su correspondencia a:

Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec, A. C.
Privada la Providencia s/n. (Frente a la Clínica CEPAFOS)
Barrio Santa María. Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca.
C.P. 70760.  Teléfono: (971) 713 78 09.  Correo-e:  cdh-tepeyac@hotmail.com

Gracias por ser solidaria/ solidario.

 

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Empresas y Gobierno, vienen con todo ofreciendo modelos no adecuados a las formas de vida y clima local: Comunicado OSC.

 maya 21

“No, no solamente se trata de mi casa,
tiene que ver con la historia colectiva de nuestros pueblos
 el sentido de la memoria que explica nuestra existencia”

Enrique Peña Nieto

Presidencia de la República  

Dr. Jorge León Wolpert Kuri

Comisión Nacional de Vivienda

Mtra. Rosario Robles Berlanga

Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorio y Urbano

Mtro, Alejandro Murat Hinojosa

Gobernador del Estado de Oaxaca.

 Lic. Arturo Peimbert Calvo

Defensor de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca.

Dr. Rubén Vasconcelos Méndez

Fiscal general del estado de Oaxaca

Lic. Roberto Rafael Campa Cifrián

Subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación

“Red Nacional de organizaciones civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos Para Todos”  

   

                                        Se cumple justamente un mes del sismo que sacudió hasta el último rincón del Istmo Oaxaqueño, los vecinos, la sociedad civil organizada e instituciones académicas nos descubrimos inmersos en solidaridad y nos organizamos de una y mil maneras, con la única finalidad de mitigar el daño que a todas luces se mostraba catastrófico. Pacientemente esperamos que las autoridades que atienden estos tipos de eventualidades aparecieran para asumir su responsabilidad y tarea histórica.

Efectivamente, aparecieron, sitiando nuestras ciudades, montaron monumentales “refugios” aunque estos se mantienen vacíos…como siempre, se olvidaron de la periferia, toda su “estrategia de intervención” fue y sigue siendo una manera para seguir convulsionando al Istmo, las maquinarias, personal de empresas privadas y funcionarios de gobierno, todos, todos se confabulan y desencadenan una serie de impotencias en los poblados afectados de la región del Istmo.  “Vienen por todo y tienen prisa” pareciera ser la constante en todos los pueblos: Ocultan información sobre procedimientos que ya tienen definidos y sin explicación alguna derriban viviendas de familias completas sin considerar que éstas requieren un espacio temporal para sobrevivir.

Como pueblos y organizaciones de la región del Istmo, hacemos un pronunciamiento enérgico y contundente sobre esta manera proceder de empresas y gobierno. 

  1. Demandamos la detención inmediata de la campaña de demoliciones de edificios en pie, sobre todo en viviendas tradicionales, puesto que representan un patrimonio cultural y atenta en contra del sentido identitario de nuestros pueblos.
  2. Exigimos el cumplimiento del derecho a una vivienda digna y adecuada, en consecuencia a una auto reconstrucción decidida por los afectados en todas las etapas y en todos los aspectos involucrados en la misma.
  3. Dictaminaciones imparciales realizadas por profesionales calificados avalados por instituciones académicas, colegios de profesionistas, organizaciones de la sociedad civil. De la misma manera la ampliación de los censos para incluir a todos los afectados.
  4. Quitar los candados establecidos que impiden el ejercicio de la libertad de los afectados para decidir el diseño de las viviendas y los materiales así como de comprarlos donde se quiera y requiera.
  5. Parar las presiones y amenazas para obligar a la inmediata demolición de las casas sin sensibilidad alguna ante el duelo de la pérdida de su patrimonio familiar y de su espacio más cercano de vida cotidiana construido con esfuerzo a través de muchos años e impidiendo la recuperación de materiales útiles para poder ampliar la reconstrucción de sus viviendas.
  6. Ponemos de manifiesto, la insuficiencia del monto asignado y las reglas que impiden reconstruir espacios dignos y acordes con la identidad, cultura y tradición de los pueblos

Los firmantes de este comunicado, expresamos que las políticas del estado solo tienden a favorecer al sector privado y transnacional y no ayudan a recuperar la economía local, cuestión totalmente visible ya que en las calles y casas de los afectados están invadidas de constructoras que acosan a la población ofreciendo modelos no adecuados a las formas de vida y clima local, se está lucrando impúdicamente con la situación de urgente necesidad de las familias de contar con un techo en condiciones dignas, aspiración legítima para construir una sociedad en armonía. Ponemos de manifiesto que la desinformación perversa, la intimidación e incertidumbre hacia nuestros pueblos hace entrever una red de complicidades que involucra a la SEDATU – CONAVI – EMPRESAS PRIVADAS quienes descaradamente se aprovechan de la situación de vulnerabilidad histórica que han confinado a nuestros pueblos.

 Nuestro pronunciamiento no pretende ser un recurso desesperado, sino todo lo contrario, conminamos al estado mexicano, que a través de la SEDATU Y CONAVI, a reconsiderar su política absurda,  queremos decirle que estamos organizados, nuestra etapa de duelo se traduce en construir de manera cotidiana, tantas veces han atentado contra nuestras formas de vida, tantas veces resistiremos y defenderemos cada jirón de territorio istmeño.

Región del Istmo de Tehuantepec

09 de octubre de 2017

 

Bibaani A.C.

Casa Panteón

Unitierra Istmo

Pobladores Oaxaca

Comuneros de Unión Hidalgo

Afectados de San Mateo del Mar

Ing. Gerardo de Gyves Ramírez

Sociedad Agrícola Local Paso San Juanito

Mujeres Meñas Defensoras de la Madre Tierra

Bachillerato Comunitario Ikoots de San Mateo del Mar

Comité Ixtepecano en Defensa de la Vida y el Territorio

Preparatoria Comunitaria José Martí de San Francisco Ixhuatán

Consejo de Reconstruccion y Fortalecimiento Comunitario de Ixtepec

Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A.C.

Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio

Defensor Arturo Peimbert pide militarización para el Istmo. ONGs lo acusan de traición a su mandato.

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COMUNICADO DE PRENSA DEL ESPACIO DE ORGANIZACIONES CIVILES EN OAXACA

• Inaceptable la anuencia del titular de la DDHPO para la militarización en el Istmo

• Exigimos su destitución por actuar contrariamente a su mandato

Una semana después del sismo y las lluvias torrenciales que devastaron la región del Istmo de Tehuantepec, nos preocupa de sobre manera la postura emitida mediante el boletín 077 por parte la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) pidiendo al Gobierno del Estado la militarización de la zona[1].

Las organizaciones de la sociedad civil hemos sido testigas de la falta de capacidad y grave voluntad política del gobierno para atender las grandes necesidades de la gente que enfrenta los estragos que dejaron las lluvias y el sismo; frente a estas dramáticas circunstancias, se han multiplicado los esfuerzos de solidaridad ciudadana para suplir la ineficiencia gubernamental.
Es grave es incongruente que el titular de la Defensoría “solicita al Gobierno del estado que de manera temporal solicite la colaboración del Ejército Mexicano para que mantenga una constante vigilancia” y con cumplan labores de seguridad pública; ello en el contexto en el que Istmo de Tehuantepec es una de las zonas del país que despierta los intereses económicos más voraces de empresas transnacionales y nacionales, situación favorecida por las políticas públicas federales y estatales de despojo cuya última manifestación es la estrategia de “Zonas Económicas Especiales”. La organización y resistencia de los pueblos zapotecos, huaves y mixes en defensa de su territorio son las que hasta la fecha han impedido el control del territorio, han frenado los proyectos mineros, eólicos y otros proyectos extractivistas; dicha resistencia es la que también ha permitido evitar la militarización de la zona como mecanismo de control para la explotación territorial.

La postura expresada por la DDHPO es muestra de su servicio y complicidad con el Estado, es aberrante que el organismo autónomo cuya misión es velar por el respeto de los derechos humanos, sean quien aliente a la militarización, pese a que a lo largo de décadas se ha documentado las graves consecuencias que arrastra la militarización, lo que al parecer es ignorado por el titular de la Defensoría, dejando al desnudo su acuerdo con el Gobierno para maquillar que dicha militarización es en beneficio propio.

La Defensoría ha conocido las graves violaciones a Derechos Humanos y criminalización de la protesta que existen en contra del pueblo organizado en la región istmeña, por lo que no puede ignorar las graves implicaciones de la militarización del territorio. Así mismo esta postura contraviene absolutamente las recomendaciones de diversos organismos internacionales de derechos humanos, como de organizaciones nacionales de no utilizar al ejército en labores de seguridad pública de civiles para lo que no están preparados.

Las organizaciones de Espacio Civil firmantes alertamos frente al alto riesgo que implica la militarización del territorio istmeño colocándolo en un estado de excepción de facto,
reiteramos nuestra condena a la posición de la Defensoría y exigimos que el Congreso del Estado tome con seriedad dicha actuación e inicie procedimiento de destitución del titular por contravenir con esta acción el mandato de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca.

[1] Pide DDHPO vigilancia del ejercito en Juchitán, Disponible en:
http://www.derechoshumanosoaxaca.org/noticia.php?idnoticia=777

Oaxaca de Juárez, Oaxaca, a 21 de septiembre del 2017.

Espacio Civil de Oaxaca

Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca A.C.
Servicios para una Educación Alternativa A.C.
Centro de Apoyo al Movimiento Popular Oaxaqueño A.C.
Lunas del Sur A.C.
Tequio Jurídico A.C.
Espiral por la Vida A.C.
Diversidad y No Discriminación A.C.
Servicios Universitarios y Redes de Conocimientos en Oaxaca A.C.ç
Tianguis Indígena Multicultural A.C.
Limeddh-Oaxaca
Colectivo por la Ciudadanía de las Mujeres A.C.
Nueve Lunas A.C.
Centro Calpulli A.C.
Comité de familiares y amigos “Damián Gallardo”
Herramientas para el Buen Vivir A.C.
Piña Palmera A.C.
Defensoría para la Igualdad A.C.
Defensores Oaxaqueños por los derechos humanos A.C.
CIARENA A.C.
Circulo Profesional para la Formación con Equidad de Género, Nduva Ndandi AC.
EPOCA A.C.
CAMINOS A.C.
Colectivo Mujeres Lilas
Red Nacional Católica de Jóvenes por el Derecho a Decidir en Oaxaca
Enlace, Capacitación y Comunicación A.C.
Colectivo Mujer Nueva
Naaxwiin A.C.
Colectivo Bolivariano
Comaletzin A.C.
Red Nacional de Promotoras y Asesoras Rurales
Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y Territorio
Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A C

Descarga Comunicado. COMUNICADO DE PRENSA DEL ESPACIO DE ORGANIZACIONES CIVILES EN OAXACA

¡Sí a la Vida! Organizaciones y pueblos en el Foro Nacional “El Extractivismo o la Vida”

portada

El pasado 19 y 20 de Agosto del presente, en ciudad Ixtepec, Oaxaca; se llevó a cabo el Foro Nacional “El Extractivismo o la Vida” convocado por el Comité Ixtepecano y la Red Mexicana de Afectados por la Minería, en donde se dieron cita mujeres y hombres provenientes de 9 estados de la república mexicana y de 23 municipios, principalmente de la región del istmo oaxaqueño, quienes a su vez son integrantes de asambleas comunitarias o populares, organizaciones, colectivos o comités que están en la defensa del territorio y la vida.

En este espacio, se compartieron experiencias con la finalidad de seguir  fortaleciendo los procesos organizativos tanto en los zonas rurales y urbanas,  en donde los proyectos de “desarrollo” y “progreso” que se anuncian y se implementan en sus territorios, violentan el modo de vida de los pueblos, generando despojo del territorio y destrucción de los bienes comunes.

Ante este contexto alarmante, diferentes organizaciones, colectivos, asambleas, comités que resisten y luchan por la defensa del territorio y la vida, rechazan el modelo extractivo de los megaproyectos que se han asentado en los diferentes pueblos de  la región del istmo de Tehuantepec y de la república mexicana, además, el rechazo total y derogación de la Zona Económica Especial, que se traduce para los pueblos en un despojo masivo y desmedido de sus bienes naturales y culturales.

Hacen un llamado enérgico a los diferentes niveles de gobierno, partidos políticos  y grupos que están en contubernio, que no aceptarán ningún proceso de consulta ni de consentimiento promovido desde la cúpula del poder, ya que han demostrado el juego perverso para legalizar el despojo descarado de los bienes comunes de los pueblos, al mismo tiempo, se solidarizan con las luchas legítimas de organizaciones y de pueblos de México y del continente americano, a que no pierdan las esperanzas en sus luchas colectivas en la defensa de la Madre Tierra y de la vida.

Leer Carta del Obispo Arturo Lona Reyes, en solidaridad con los pueblos y organizaciones que luchan por la defensa de la vida (leída en el foro). Así también, leer Declaratoria del Foro Nacional “El Extractivismo o la Vida”.

Las mujeres de Puente Madera, Oaxaca.

Biluuza ti ridxi
ndaani’ yánilu’.
ti ridxi naxiñá’
guizá’ dxichi
bitubi lu luuna’[1]. 
Huadxi que  ziyava: Fragmento
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 Las extensiones de tierra esperan ociosas el temporal, sobre el camino se aprecian los campos amarillos poblados por apenas unos cuantos animales. Milpas sedientas dobladas bajo la inercia del sol. Respirar el aire caliente remite al asfalto que arde bajo los pies. Por momentos, el viento esparce la ceniza de los campos ennegrecidos, un día antes ardió el pastizal, grito urgente, señal de digna rebeldía. Puente Madera es uno de los puntos que media la carretera entre Tehuantepec y Juchitán. Dentro del territorio perteneciente a San Blas Atempa han desarrollado sus modos de vida, han adecuado sus necesidades a temporalidades extremas.

Las mujeres de Puente Madera se dedican a la venta de totopo para sustentar a sus familias, sobreviven al amparo del Cerro Igú y la zona de El Pitayal, arboleda natural que provee de animales de caza y de leña para los comizcales, hasta cinco o seis en cada casa. La falta de lluvia las obliga a comprar el maíz, costo que asumen por inopia, “ni en la refinería hay trabajo, nuestros maridos trabajaban en las compañías de la construcción, ahora ni eso, del totopo vivimos, quién va a comprar si todo mundo quiere vender”. Expresan con franqueza una dolorosa verdad: “Si las mujeres no trabajamos, no comemos”.

Visitar a las mujeres en su hábitat es adentrarse a ese universo femenino que se teje en complicidad con las otras, manejan los mismos códigos y saben que son parte vital del entramado social-comunitario al que pertenecen. Construyen en colectivo los rituales en torno a sus espacios cotidianos, reconocen su pesada y significativa labor con alegría y hasta con picardía: “cuando el señor no tiene trabajo, hay que estar todos los días sobre el comizcal desde las tres de la mañana hasta las diez de la noche, una cae rendida y ya ni siente cuando el marido entra ni cuando sale”

Los días se van uno sobre otro y ellas renuevan sus esperanzas sobre el maíz que reproduce todo un estatus cultural: el totopo que mercan en las plazas sabe a misa de maíz nuevo y sal. Sobre sus cabezas las tinajas que transportan el sustento, sus caderas cadencia y alegría de su origen de faldas multicolor al vuelo.

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De pie bajo el inclemente sol de abril, mujeres, hombres y niños retan con la mirada, la rabia se trasluce en sus gestos, en su palabra: “La comunidad quería participar en el desalojo de las maquinarias pero no quiso la persona de gobierno que se comprometió con nosotros, es una burla, las maquinarias están quitando más tierra a marchas forzadas, se van a acabar el cerro, ¿cuántos años está el monte para sacar leña y no se acaba?”.

Conflictos como la devastación del paraje El Pitayal, la explotación del cerro Igú, el encarcelamiento de sus autoridades comunitarias y la agresión por parte de la autoridad de la cabecera municipal, han fracturado sus dinámicas cotidianas. Su autoridad comunitaria emitió un grito de auxilio y ellas respondieron. Han dejado de cocinar para sus familias, de preparar a sus hijos para la escuela, de limpiar la casa, lavar la ropa o salir a mercar sus productos en Juchitán, Tehuantepec o Salina Cruz.

Las mujeres de Puente Madera retan la inercia del tiempo y se dividen entre la cocina comunitaria y las guardias en la carretera. A la par de los hombres hablan, ven, escuchan, se expresan en Didxazá: “no queremos la eólica, dónde vamos a recoger leña, donde vamos a ir por animalitos cuando no haya qué comer”. Se duelen por saberse fuera de un sistema que pareciera que las considera sólo cuando son útiles para sus fines: “aquí vienen cuando quieren el voto, nos  traen migajas de despensa, nos abrazan para después olvidarse de nosotros, no les importa nuestra cosecha, no les importa si muere uno, si mueren dos, si mueren tres, no importa. Derechos humanos no es para los pobres, nosotros no tenemos derechos de nada. No saben de qué estamos viviendo, por eso estamos luchando, porque no queremos ir a otro lado a vivir”.

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Expresan en su lenguaje llano sus impotencias, saben que el mal gobierno poco o nada se preocupa por sus vidas sencillas. Donde ellas y ellos ven expresiones de vida, el capital ve recursos aptos de explotación sin considerar sus necesidades. El sistema gubernamental las vuelve estereotipos y pretexto para la implementación de sus programas sociales con el que ceban su falso concepto de “desarrollo”. Lucran con su pobreza. Ellas se niegan y generan sus propias opciones fuera del régimen que insiste en el intento de absorberlas como estadísticas.

Las muchachas y muchachos tienen oportunidad de estudiar en su comunidad hasta secundaria, después son pocos los que siguen su formación académica, la mayoría se integra a las dinámicas de trabajo: “nuestros hijos son campesinos como nosotros, cuando quiere estudiar se vende el borrego para darle estudio, cuando no se puede se van al monte a trabajar”. En el peor escenario se vuelven la carne de cañón que ceba la refinería, donde sólo emplean a los de planta y a los transitorios los obligan a hacer militancia y les dan contratos muy cortos que no garantiza la mínima protección laboral a su fuerza de trabajo.

El Istmo de Tehuantepec refleja en su geografía una amplia biodiversidad, sin embargo, más importante todavía es su diversidad cultural[2]. Por siglos, en este territorio han convivido numerosas culturas que a la fecha siguen replicando en sus usos y costumbres la cosmovisión de las culturas mesoamericanas y su relación con los elementos naturales, sus modos de vida nutren, además de sus referentes culturales, los ecosistemas que los rodean, respetan los ciclos y los tiempos de la naturaleza. Su lucha ha sido larga, primero por la explotación de su fuerza de trabajo, ahora, contra la hidra voraz y deshumanizante que no deja de reproducir megaproyectos: eólicos, minerías y gasoductos. El capital prescinde de todo lo que no represente una ganancia.

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El conflicto generado por la entrada de un megaproyecto que pretende devastar el cerro Igú continúa. En respuesta, varias comunidades zapotecas de San Blas Atempa se han dado la tarea de defenderlo. Por el momento se ha levantado el espacio de resistencia que instalaron a la altura de su comunidad, pero los pueblos siguen organizándose. Ellas, ellos emprendieron la travesía que históricamente hacen los pueblos del Istmo, dejaron de manifestarse en la carretera y decidieron que caminara la palabra, llegaron a la verde Antequera, allá donde el ruido y el cemento le han puesto precio al viento del Istmo. Apuestan porque sus pasos den certeza a sus exigencias.

Inverosímil: quince días tiene la promesa de que en quince días resuelven su conflicto o se tienen respuestas a sus interrogantes. Las mujeres de Puente Madera ya saben del discurso de los que se asumen como poderosos, los hombres crispan los puños, los jóvenes contienen la respiración. La madre tierra, sufre, se convulsiona y absorbe pacientemente la violencia irracional que la rodea.

Las comunidades indígenas del Istmo de Tehuantepec han sido las más golpeadas por las dinámicas de despojo y marginación desde que los megaproyectos extractivistas empezaron a tomar como botín sus tierras, si uno revisa la geografía hay un antes y un después evidente, los cambios en la infraestructura son significativos, no así los cambios sociales,  al contrario de lo prometido por los corporativos, la economía local y el tejido comunitario se ha desgastado de tal modo que los empobrecidos son cada vez más y con menos posibilidades ante las dinámicas que se gestan desde el capitalismo y su lógica de consumo.

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La mujer zapoteca ha impulsado la lucha social de los pueblos originarios en contra de quienes invaden su territorio. Las mujeres de Puente Madera tienen la fuerza, la decisión y el valor que las caracteriza como guerreras de herencia milenaria. Se rebelan, rompen con la lógica consumista, se autosustentan y generan solidaridad comunitaria. Son parte de la fuerza matriarcal que sostiene parte importante de la economía local. Son muestra viva de que la cultura es una constante que se reproduce más allá de las instancias gubernamentales. Ellas saben y se reconocen como el eje que articula la dignidad de sus pueblos. Han ofrecido su palabra a la tierra y ahí estarán, siempre de pie para defenderla.

Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A.C. (CDH-TEPEYAC)

 Red de Defensoras y Defensores Comunitarios de los Pueblos de Oaxaca (REDECOM)

Mayo del 2017.

________________________

[1] Víctor Terán. Fragmento. Caía la tarde: “De tu garganta un grito quebrado, un grito rojo todo entero rodó sobre la cama”
[2] “[…] estas sociedades se han relacionado con su entorno, creando conocimiento sobre él y transformándolo de tal suerte que podemos decir que el entorno natural del Istmo es una construcción cultural y que la cultura es una construcción que tiene una relación estrecha con la naturaleza del área geográfica en cuestión” A. Saynes, Istmo de Tehuantepec: un paisaje biocultural construido históricamente. http://bit.ly/2quT14ERecuperado el 02 de mayo del 2017.

Descargar en versión PDF: Las mujeres de Puente  Madera, Oaxaca.

Bachillerato Comunitario Quiechapa expresa su consternación y su indignación por los hechos ocurridos el día 22 de abril.

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San Pedro Mártir, Quiechapa, a 24 de abril del 2017.

COMUNICADO

A los habitantes de la comunidad

A las organizaciones civiles

A las autoridades correspondientes

A las poblaciones vecinas y a la población en general del Estado de Oaxaca

El Bachillerato Comunitario Quiechapa expresa su consternación y su indignación por los hechos ocurridos el día 22 de abril, donde un grupo de personas pertenecientes a la comunidad de Santiago Lachivía invadieron territorio y encañonaron a habitantes de nuestra comunidad que habían ido a recoger leña, ante esta situación, parte de la población, mujeres y hombres asistieron al lugar donde fueron atacados por los habitantes de Santiago Lachivía, resultando tres personas muertas en el lugar y heridos de gravedad , de quienes posteriormente fallecieron dos.

Como bachillerato, consideramos nuestra responsabilidad hacer énfasis en que los primeros reportes que se dieron a conocer presentan errores de precisión, debido a que se habla de un enfrentamiento, cuestión que los habitantes desmienten, pues quienes acudieron al auxilio de su gente, iban completamente desarmados y no respondieron en ninguna forma a las agresiones perpetradas por los invasores.

Dentro de las personas asesinadas se encuentra el señor Camilo Daza, padre de nuestro compañero Sergio Daza, coordinador del Bachillerato, nos sumamos al sentimiento de rabia y al dolor que embarga a su familia, a quienes expresamos nuestra solidaridad, sabemos que el Dios que es padre y madre acogerá dentro de su infinita ternura a su señor padre y a todas las personas asesinadas en estos terribles hechos.

La gente de la comunidad, a pesar de su profunda pena, toman fuerza del dolor y se pronuncian por la solución de los conflictos raíz de estos hechos. Las madres y los padres de familia de nuestra escuela, piden que las muertes no queden en la impunidad, y expresan:“que nuestros muertos sirvan como mojoneras y que esta situación valga para que se respeten los límites del territorio que abarca la comunidad de Quiechapa”.

Por nuestra parte, como Bachillerato, expresamos infinita gratitud a las organizaciones civiles por el acompañamiento a nuestra comunidad, nos solidarizamos con las familias que en estos momentos viven su dolor y despiden a sus seres queridos, y con las familias que tratan por todos sus medios que los heridos reciban la atención médica adecuada, entre las cuales se encuentran exalumnos y padres de familia de nuestra escuela. De la misma manera, exigimos a las autoridades correspondientes que hagan cumplir los protocolos que exigen la señalación y detención de los culpables, y requerimos las medidas cautelares pertinentes para evitar más ataques hacia nuestra comunidad.

Comité de Padres y Madres de familia y

Equipo de Maestros del Bachillerato Comunitario Quiechapa.

Descargar comunicado: Bachillerato Comunitario Quiechapa expresa su consternación y su indignación por los hechos ocurridos el día 22 de abril 2017.

Por quién doblan las campanas.

“Por quién doblan las campanas”

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¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?

Tehuantepec, sábado ocho de abril, la caravana que da resguardo a una campana emprende el camino, guiados por el padre Arturo y la autoridad comunitaria. La presa de Jalapa del Marqués se hace visible justo por su falta de agua, a pesar de la sequía el paisaje acompaña la mirada sobre los campos de maguey, las jacarandas y bugambilias que sobreviven bajo el inclemente sol y acampan a ambos lados de la carretera para dar refugio a los viajeros y su tregua al camino, campo atardecido de reflejos. El camino que se recorre desde la cuna de la inmortal Sandunga hasta la comunidad “Llano Santiago” está situado sobre la sinuosa carretera que media entre el Istmo y Oaxaca, luego una desviación apenas visible en el camino, un letrero indica: Santiago Vargas.

¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?

Cuarenta minutos de navegar sobre las piedras rodeados por la agreste espesura del bosque ávido de lluvia. El camino sube casi sobre las nubes para luego bajar en despoblado. A lo lejos se dibujan tímidas las casas de adobe y teja, ideales para refrescar el bochorno de la tarde. Los surcos en la tierra dan cuenta de la lucha, la falta de agua amaina pero no quiebra el verde espíritu de la naturaleza ni de la gente que vive de lo que siembra. El caldito de pollo que ofrece la familia del agente de la comunidad nos regala fuerzas y nos da la certeza: entre los empobrecidos encuentra uno las mayores expresiones de gratitud, no dan de lo que sobra, siempre entregan lo que tienen sin titubear.

¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?

Minutos antes de las seis el primer repicar de la campana despide la tarde, el Obispo Emérito, caminante de los pueblos, hace sonar los trescientos kilos de bronce que cimbran los corazones de las y los habitantes de Santiago Vargas. La alegría se hace presente en todas y en todos, la promesa hecha por el padre se ha cristalizado en el intenso tañer. “Ahora sí tenemos campana que avise de la necesidad de estar juntos en tiempos de fiesta, de alerta en los tiempos aciagos y gratitud a la madre tierra por las cosechas”, se comparten las voces entre la multitud.

¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?

Domingo de ramos. A las diez de la mañana tres repiques congregan a la comunidad, junto al arroyo se celebra la palabra; el padre Obispo agradece la presencia de todas y todos y expresa su alegría por estar presente en esta fecha significativa en la comunidad que sabe y encuentra en la figura de este hombre de más de noventa años la respuesta a sus preguntas. Se bendicen las palmas y se encaminan los pasos de la peregrinación hacia la capilla, encabezados por el padre, niñas y niños entonan cánticos y elevan sus ramos, la fe se manifiesta entre la gente, entre las voces que repiten con fervor: ¡Viva, viva Cristo Rey!. En la eucaristía, se expresa la frescura y creatividad de la homilía, el padre oficia a la par de quienes lo atienden, los mira a los ojos, les habla desde la mística del corazón, los que oyen, saben, tienen la certeza, el compromiso de la fe es con ellos, con la gente que sabe amar y se saben correspondidos, las mujeres sonríen cuando les dice: “siéntanse afortunadas porque ustedes son especiales para el Señor, una mujer fue la primera en ver a Cristo resucitado, así que sépanse especiales, mujeres”. Después de la misa, ¡la bendición de la campana!, el padre Obispo hace algo inusitado -una hilera de niñas y niños- y cada uno pasa con alegría a repicar la campana con todas sus fuerzas. Para el mediodía la celebración del pueblo, tamalitos de frijol y agua de horchata para el calor; de postre, los mangos que el Obispo ha llevado para compartir.

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Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.

Santiago Vargas es una comunidad pequeña, formalmente organizada a partir de mil novecientos ochenta, se dedican principalmente al cultivo del maguey y de hortalizas que comercializan en las comunidades cercanas. Sus habitantes eran jornaleros que trabajaban las tierras que pertenecían a caciques locales y que gracias a la ayuda y orientación del padre Obispo, pudieron adquirir a sus propietarios para convertirlos en tierra comunal que ahora comparten para la siembra. En este tiempo, a pesar de la sequía, riegan sus cultivos con la adecuación del terreno que construyeron (técnicas de captación de agua) esperan que el temporal no tarde, porque el agua está por escasear. Las mujeres y los hombres de esta comunidad son personas sencillas comprometidas con su trabajo, han construido la mayoría de la infraestructura de la comunidad con su esfuerzo propio y con el acompañamiento del Centro de Derechos Humanos Tepeyac.

Ninguna persona es una isla, la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.[1]

Este jueves y viernes Santo, el Obispo Emérito Arturo Lona Reyes siguió compartiendo con la gente de Santiago Vargas el pan ácimo y la fe en que los rituales que alimentan el espíritu también forman parte vital de las comunidades que replican con convicción verdadera sus expresiones místicas. Es así como se viven estos días de fe dentro de los pueblos originarios, donde los espacios están formados de tal manera que el trabajo recae en condición horizontal sobre los habitantes que comparten labores que fortalecen sus lazos, desde los servicios comunitarios hasta las mayordomías. De esta manera, además del trabajo, comparten y hacen suyos los símbolos de la fe cristiana a través de personas como el padre Arturo, que ha hecho una opción radical desde el contexto social y su vocación consagrada, misión inequívoca de hacer presente las semillas del verbo entre los más nobles de corazón, su espíritu peregrino camina aun por los senderos inexplorados donde la fe encuentra en la vivencia comunitaria el remanso que fortalece sus energías para continuar sus pasos. Estamos seguros, que cuando sus pasos trasciendan más allá de este suelo istmeño, las campanas seguirán tañendo por él, no sólo en Santiago Vargas, sino en todos los territorios por donde se ha hecho presente su caminar.

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Abril del 2017. Semana Santa en la comunidad de Santiago Vargas.

Narrativa: Astrid Paola Chavelas López.[2]


1Fragmentos de la traducción del poema No man is an island, de John Donne.
2 Maestra del Bachillerato Comunitario Quiechapa. Sierra Sur, Oaxaca.